Ayer pasé el día en Cádiz, el único lugar en el mundo, de todos aquellos que conozco, en el que me siento como si estuviese en mi propia casa. No sé por qué… No hay una explicación lógica para ello, aún no conocía la ciudad, ni tan siquiera la había pisado nunca cuando comenzó a atraerme.
Cuando veo el puente Carranza, incluso me cambia el ánimo, me sientan bien su viento, su mar, su carácter. Todo.

Descubre más desde El rincón de Sofista

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.