Publicado en Lecturas filosóficas

La hoguera de los inocentes, por Eugenio Fuentes

“La historia de la humanidad es una sucesión de ordalías. Como una cereza arrastra a otra cereza, así una ordalía arrastra a otra, en una lista interminable de condenados de antemano -sin un juicio- por sus creencias, por su sexo o por no haber nacido en el lado idóneo de la frontera, y obligados por tanto a demostrar su inocencia”.

9788490664964

Fue en una de las entradas de Espido Freire en instagram que conocí la existencia de este libro escrito por Eugenio Fuentes.

Un ensayo, bastante completo, sobre “linchamientos, cazas de brujas y ordalías” como señala el propio subtítulo de la obra, en el que el autor va repasando página a página todos los prejuicios que la humanidad ha ido alcanzando en su caminar hasta hoy.

Prejuicios morales, culturales, antropológicos… prejuicios que habitan entre y en nosotros y que convierten a vecinos y convivientes en potenciales enemigos independientemente de quiénes sean, pues la marca es la marca: ser judío, ser negro, ser mujer, ser extranjero, ser religioso (de una religión “no verdadera”),… simplemente ser otro que no está dentro de lo “normal” o de lo que se espera que sea lo normal.

Dividida en 12 capítulos que rastrean las diferentes formas de prejuicios humanos en documentos históricos, filosóficos y literarios, la obra te deja con ganas de más, ya que te das cuenta de que 322 páginas no son suficientes para este rastreo, aunque hay que agradecer al autor que la bibliografía registrada para poder seguir leyendo sobre el tema y para entender todas las referencias es enorme y muy interesante: Foucault, Kafka, Agamben, Arendt, Beauvoir, Delibes, Faulkner, Hellman, Kierkegaard, Christie, Lee, Michelet, Voltaire, Wollstonecraft, Valcárcel… entre otros muchos autores.

El autor no contento con exponer el inmenso registro que hace, deja en cada capítulo cuestiones, ya sea directa o indirectamente, que todos deberíamos reflexionar, si es que no lo hemos hecho ya: ¿Cuándo empezó el ser humano a construir prejuicios? ¿Cómo nacen esos prejuicios? ¿Pueden “contagiarse” los prejuicios? ¿Por qué es tan fácil dejarse llevar por la turba? ¿Es siempre cierto que “cuando el río suena, agua lleva” o es solo lo que queremos creer? ¿Es más fácil considerar a alguien culpable que inocente?

La maldad humana, la desconfianza en el otro, querer siempre tener razón, imponer MI verdad como LA verdad, tirar la piedra y esconder la mano, acusar,… y todo esto ampliado, magnificado, desde que, además de dedo acusador tenemos redes sociales que convierten la ordalía en algo tan fácil como hace clic con el ratón. Porque, además, todo esto es más fácil que su contrario: comprender, escuchar, respetar, compartir, dialogar, pensar… Todo esto exige un esfuerzo, un bajarse de nuestro pedestal a medida, que muchos no están dispuestos a realizar. Todo esto exige tiempo, no tener prisas, y el ser humano tiene prisa, siempre, y ahora más que nunca viviendo en la sociedad del “ya y todo a un botón”.

Nuestras modernas sociedades, tan libres, tan contra las etiquetas, superan una intolerancia para crear otra, libran batallas contra los prejuicios clásicos para hacer nacer otros nuevos más acorde con las nuevas identidades e ideologías.

“…el paso del tiempo ha cambiado la intolerancia religiosa por la intolerancia ideológica, pero que en esencia sigue siendo la misma intolerancia, la que pretende imponer un pensamiento único”

¿Os suena esto?

El tema abordado en esta obra es de una pasmosa actualidad y, al mismo tiempo, un clásico y es que, por mucho que queramos, los seres humanos somos un poco como los hámsteres y nos encanta dar vueltas en nuestra rueda, una y otra vez, una y otra vez, y así siempre. Ordalía tras ordalía. Prejuicio tras prejuicio.

Si hay que sacarle algún defecto a La hoguera de los inocentes es, a mi entender, que el autor en un par de capítulos se alarga en los análisis literarios con respecto al hilo central que se supone que va a tratar, pero acabas aprendiendo tanto de la obra que analiza que al final hasta agradeces que hay ido por ese camino.

Así que si os gusta reflexionar y os interesa el tema de la maldad humana. No lo dudéis. Os va a gustar.

 

 

 

Publicado en 3º ESO, Educación -general-, Filosofía en España

Talleres de la APDHA en los IES

Gracias a la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, más en concreto a la de San Fernando, en Cádiz, por su colaboración en el desarrollo de los temas sobre Derechos Humanos y migración que llevamos a cabo en la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos (ECDH) en 3º ESO. Ha sido un placer y una preciosa experiencia escucharos y dejaros compartir vuestros conocimientos y empatía con mis alumnos y alumnas.

Y, como no, también una grata sorpresa ver cómo parte del alumnado, muchas veces dormido antes ciertos problemas, participaba, debatía e intentaba arreglar el mundo desde el aula

 

 

 

Publicado en 2º Bachillerato, Pensamientos robados

Selectividad 2017 ¡Suerte!

Queridos todos, alumnos y alumnas, concentración, fuera nervios y ¡a por todas!

 

El futuro… por Forgesselectividad

Publicado en Filosofía en España, Personajes de la Filosofía

Google homenajea a María Zambrano

Dos días después del que hubiera sido su 113 cumpleaños, Google homenajea a la pensadora malagueña con un doodle.

“Es la figura femenina más importante del pensamiento español del siglo XX.  La influencia básica de María Zambrano fue el raciovitalismo de su maestro Ortega. Pero su originalidad cambió pronto el instrumento de la razón vital por el de la “razón poética” para explorar nuevos universos apenas atisbados por Ortega, como el de lo poético (Filosofía y poesía, 1939), el de lo nulligioso (El hombre y lo divino, 1953, una de sus obras principales) y el mundo del ensueño, aproximándose más a Unamuno y Machado, situados en las antípodas de su maestro.

En La tumba de Antígona (1967) María medita sobre este mito griego que ella cree reencarnar; y Claros del bosque (1977) responde a su idea de que pensar es “descifrar lo que se siente”.

Enciclopedia OXFORD de Filosofía” de Ted Honderich.