Publicado en Filosofía y poesía

A Kant, de Antonio Machado

Dicen que el ave divina,

trocada en pobre gallina, por obra de las tjeras

de aquel sabio profesor

(fue Kant un esquilador

de las aves altaneras;

toda su filosofía,

un sport de cetrería),

dicen que quiere saltar

las tapias del corralón,

y volar

otra vez, hacia Platón.

¡Hurra! ¡Sea!

¡Feliz será quien lo vea!

Antonio Machado, de “Proverbios y cantares”, en Campos de Castilla

Publicado en Lecturas filosóficas

Poética, de Aristóteles

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Aristóteles fue, y es, un pensador genial de su tiempo, independientemente de que compartamos el total de sus ideas y opiniones. Su agudeza, su rigor metodológico y la pluralidad de sus investigaciones siguen asombrando.

En la Metafísica nos afirma que todo hombre aspira al saber por naturaleza y que los filósofos deben teorizar sobre todas las cosas (Metaph., 980a 21 y 1004a 34, respectivamente). Y en esta obra, su Poética, nos dirá que entender las cosas es un placer no sólo para los filósofos sino para todos los seres humanos, y por ello disfrutamos con el arte y la literatura (1448b 13).

La Poética es una obra pensada para la enseñanza oral en la escuela del Estagirita, y aunque el propio Aristóteles menciona siempre en plural sus obras de poética, lo cierto es que sólo nos ha llegado esta, y a retazos.

Esta obra discontinua es rica en incoherencias y desconexiones debido a la falta de fragmentos que harían de ella una obra más compacta y completa. Parece más un cuaderno de apuntes personales, quizá lo fuera, que una obra filosófica en sí. Además, en la Retórica hace referencia el propio autor a ideas que deberían estar en la Poética y que no aparecen, lo que lleva a los especialistas a afirmar ésta pérdida de partes importantes del libro que tenemos entre manos.

La poesía tiene en el mundo de la Grecia Clásica una función primordial en la educación, su función es educar; algo que se perdería con el paso de la oralidad a la escritura y la llegada de la prosa como forma de expresión. Las Musas irían perdiendo su estatus para dar paso a la reflexión, al pensamiento, a otras formas de sabiduría.

A pesar de ello, Aristóteles escribe estas notas porque la poesía es imitación de las acciones humanas, una imitación que los oyentes hacen experiencia propia, una imitación ejemplificadora -porque si no es así la imitación no tiene sentido-. También lo reconocía Platón, la poesía y la música inspiran a los seres humanos, son poseedoras de cualidades morales y portadores de emociones. En estos fragmentos podemos observar, además, como a pesar de sus respuestas al maestro y sus diferencias, Aristóteles es digno discípulo de Platón.

La Poética, lo que nos ha llegado de ella, consta de 26 capítulos incompletos en los que refleja una primera teoría literaria: reconocimiento de los géneros literarios, formas y medidas de los versos, ritmos, medios y modos de imitación,… Y a través de la literatura y su análisis filosófico, Aristóteles nos lleva a la vida misma, pues la imitación es imitación de aquello que puede ser real:  “la función del poeta no es contar lo sucedido, sino lo que podría suceder (…) Por lo cual la poesía es más filosófica y seria que la historia” (Poet. 1451a-b). Pero no descarta que el poeta pueda también componer sobre hechos que hayan sucedido. Las reglas son la verosimilitud y la necesidad. Una acción siempre se sigue de otra y debe ser creíble, verosímil, que llegue al alma de aquel que la disfruta.

Diferencia la poesía del verso. No todo lo que se escribe en verso es poesía. La obra teatral -tragedia, comedia y drama- se escriben en verso y no por ello son poesía.

Comenta también Aristóteles las partes exactas de las que debe componerse una tragedia, los tipos de ésta que existen; sin dejar de lado la comedia y otros tipos de composición. Y recordándonos en todo momentos que la obra perfecta debe funcionar por sí misma, sin necesidad de elementos exteriores, sin necesidad de la representación física; que cualquiera al leerlo pueda llevar a su mente todo lo que el autor refleja en la obra.

Con este trabajo el Estagirita afirma que si en el campo literario, sea cual sea su manifestación, hubiera conflicto entre la razón y la realidad, es la razón la que debe prevalecer: “Hay que preferir lo imposible verosímil a lo posible increíble; y los argumentos no hay que ensamblarlos a base de elementos irracionales, sino que en la mayor medida posible nada irracional deben tener o, en caso contrario, que sea fuera de la fabulación…” (Poet., 1460a).

Es, en fin, la Poética una obra que nos ayuda a conocer los comienzos de la literatura occidental. Muchos, antes que Aristóteles pusiera estas ideas por escrito, habían hecho literatura pero nadie había intentado explicar el arte literario en sí. A partir de él, sobre todo en la Edad Media y siglos posteriores, la teoría literaria se hizo esencial para entender las expresiones artísticas que tienen que ver con la oralidad y la escritura, con la transmisión de hecho y sentimientos, con la imitación de lo real y la aportación verosímil de lo irreal pero no imposible.

Quizá no sea lectura para todos los públicos, pero si te interesa saber sobre el origen de lo que leemos, ya sea poesía, novela, etc., y de aquello que disfrutamos en los teatros hoy día, la Poética es un buen comienzo; es, de hecho, el comienzo.

Poética

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¿Existes? ¿No existes?, de Dámaso Alonso

¿Estás? ¿No estás? Lo ignoro; sí, lo ignoro.
Que estés, yo lo deseo intensamente.
Yo lo pido, lo rezo. ¿A quién? No sé
¿A quién? ¿a quién? Problema es infinito.

¿A ti? ¿Pues cómo, si no sé si existes?
Te estoy amando, sin poder saberlo.
Simple, te estoy rezando; y sólo flota
en mi mente un enorme «Nada» absurdo.

Si es que tú no eres, ¿qué podrás decirme?
¡Ah!, me toca ignorar, no hay día claro;
la pregunta se hereda, noche a noche:
mi sueño es desear, buscar sin nada.

Me lo rezo a mi mismo: busco, busco.
Vana ilusión buscar tu gran belleza.
Siempre necio creer en mi cerebro:
no me llega más dato que la duda.

¿Quizá tú eres visible? ¿O quizá sólo
serás visible, a inmensidad soberbia?
¿Serás quizá materia al infinito,
de cósmica sustancia difundida?

¿Hallaré tu existir si intento, atónito,
encontrarte a mi ver, o en lejanía?
La mayor amplitud, cual ser inmenso,
buscaré donde el mundo me responda.

Dámaso Alonso

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Nada más antiguo que el preguntarse algo para poder avanzar hacia las respuestas que buscamos. El poeta, como el filósofo, es un buscador, un cuestionador, ya sea por ofrecer el arte por el arte o trascenderlo y llegar a otros mundos.

El poeta, además, intenta responder a esas cuestiones a través de su mirada traducida en sus palabras.

Con este poema, sobre el cuestionamiento acerca de la existencia, inauguro la nueva sección del blog. Dedicada a la idea de María Zambrano: filosofía y poesía van de la mano. Una pregunta, la otra responde. El ser humano es sólo un catalizador de todo lo que el mundo esconde.

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Hijos de la Ira, de Dámaso Alonso

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El autor define el libro como “un libro de protesta escrito cuando en España nadie protestaba. Es un libro de protesta y de indignación”. Protesta contra todo. Indignación contra todo, y desilusión. Sobre todo, mucha desilusión. Dámaso Alonso, de la  generación del 27,  no imaginaba que el mundo, y su mundo, marcharían por los caminos que marcharon en aquel siglo XX: Primera Guerra Mundial, Segunda Guerra mundial, marchas obreras, revoluciones, dictadura de Primo de Rivera,  Segunda República,  Guerra Civil, dictadura franquista,…

Y el poeta sólo tiene clara una idea: eso no es lo que él esperaba de la historia, de la vida, de los hombres. Él, que se ha codeado con Lorca, Alberti, Altolaguirre, Cernuda, y otros tantos para honrar a Góngora. Él, que vive para el arte y la lengua, que vive para la humanidad, no entiende nada y, lo peor, no se entiende a sí mismo.

Yo

Mi portento inmediato,

mi frenñetica pasión de cada día,

mi flor, mi ágel de cada instante,

aun como el pan caliente con olor de tu horanda,

aun sumergido en las aguas de Dios,

y en los aires azules del día original del mundo:

dime, dulce amor mío,

dime, presencia incógnita,

45 años de misteriosa compañía,

¿aún no son suficientes

para entregarte, para desvelarte

a tu amigo, a tu hermano,

a tu triste doble?

¡No, no! Dime, alacrán, necrófago,

cadáver que se me está pudriendo encima

desde hace 45 años,

hiena crepuscular,

fétida hidra de 800.000 cabezas,

¿por qué siempre me muestras sólo una cara?

Siempre a cada segundo una cara distinta,

unos ojos crueles,

los ojso de un desconocido,

que me miran sin comrepnder

(con ese odio del desconocido)

y pasan:

a cada segundo.

Son tus cabezas hediondas, tus cabezas crueles,

oh hidra violácea.

Hace 45 años que te odio,

que te escupo, que te maldigo,

pero no sé a quiénmaldigo,

a quién odio, a quién escupo.

Dulce,

dulce amor mío incógnito,

45 años hace ya

que te amo.

Hijos de la Ira es una lucha humanamente poética contra todo aquello que nos rodea, contra todo lo que nos es reconocible en nuestro entorno, pues sólo desde ese entorno podemos llegar a luchas superiores. Pero no es sólo una protesta sociopolítica, es una protesta literaria. Es la poesía contra “a lo Garcilaso”, contra la norma, contra lo meramente estético, contra la España clásica que se tejía tradicionalista en aquellos momentos. Quiere “mover el corazón y la inteligencia de los hombres” con la poesía, porque también la poesía puede mover conciencias.

La injusticia

¿De qué sima te yergues, sombra negra?

¿Qué buscas?

(…)

Podrás herir la carne

y aun retorcer el alma como un lienzo:

no apagarás la brasa del gran amor que fulge

dentro del corazón,

bestia maldita.

Podrás herir la carne.

No morderás micorazón,

madre del odio.

Nunca en mi corazón,

reina del mundo.

El poeta publica su Hijos de la Ira en 1944, con toda la experiencia vital acumulada hasta ese momento y con sentimientos encontrados, a veces incluso demasiado contradictorios: existencialista unas veces, nihilista otras, pero en todo momento personal e íntimo. Porque Hijos de la Ira está “lleno de asco ante la estéril injusticia del mundo y la total desilusión de ser hombres”.

Dámaso Alonso, como Kierkegaard o Sartre pero al estilo de Zambrano, escribe impotente como testigo de la crisis mundial. Tras la guerra se siente un desarraigado. “El mundo nos es un caos y una angustia, y la poesía una frenética búsqueda de ordenación y de ancla”.

Leído Hijos de la Ira ante nuestra actual situación de crisis mundial: económica, política, social, de valores, de sentido común, de educación, de cultura,… Crisis profunda y múltiple al fin y al cabo; se muestra Alonso como un profeta del presente que nos habla desde el pasado, desde nuestro pasado, cuya poesía nos ayuda, a algunos, a pensar que no estamos solos, y que hay, en el mundo, más soledades que se preguntan ¿Por qué esto? y ¿Qué puedo hacer?

Dedicatoria final (las alas)

…Y he seguido el sueño que tenía.

Me he visto vacilante,

cual si pesaran sobre mí

80 kilos de miseria orgánica,

cual si fuera a caer

a través de planetas y luceros,

desde la altura

vertiginosa.

…¡Voy a caer!

Pero el Padre me ha dicho:

<<Vas a caerte,

abre las alas>>.

¿Qué alas?

(…)

Y eran

aquellas alas vuestros dos amores,

vuestros amores, mujer, madre.

Oh vosotras las dos mujeres de mi vida,

seguidme dando siempre vuestro amor,

seguidme sosteniendo,

para que no me caiga,

para que no me hunda en la noche,

para que no me manche,

para que tenga el valor que me falta para seguir viviendo,

para que no me detenga voluntariamente en mi camino,

para que cuando mi Dios quiera gane la inmortalidad a través de la muerte,

para que Dios me ame,

para que mi gran Dios me reciba en sus brazos,

para que duerma en su recuerdo.

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Quién teme a la Filosofía

“Las artes y las humanidades… no sirven para ganar dinero. Sirven para algo mucho más valioso: para formar un mundo en el que valga la pena vivir”.
Martha C. Nussbaum.

Concentración en Sevilla

En la foto la concentración de Sevilla: representantes de la AAFI, el decano de la facultad de Filosofía de Sevilla, Manuel Barrios, y profesores, aspirantes a profesores y alumnos de Filosofía.

El pasado viernes, 15 de febrero, en todos los puntos de España profesores, aspirantes, alumnos y simpatizantes de la filosofía nos reunimos ante las delegaciones y consejerías de educación en defensa de la filosofía.

Bajo el lema “Quién teme a la Filosofía” nos dispusimos como espartanos en la Batalla de las Termópilas a luchar contra nuestro particular Jerjes, el ministro de Educación José Ignacio Wert; y no, no exagero al compararnos con los espartanos, pues si ellos eran pocos, nosotros menos, pero el coraje y las ganas de luchar, las mismas porque:

“(…) La importancia que tiene la filosofía para la economía sugiere algo más, lo que constituye otro tema de mi trabajo: necesitamos una educación bien fundada en las humanidades para realizar el potencial de las sociedades que luchan por la justicia. Las humanidades nos proporcionan no solo conocimientos sobre nosotros mismos y sobre los demás, sino que nos hacen reflexionar sobre la vulnerabilidad humana y la aspiración de todo individuo a la justicia, y nos evitarían utilizar pasivamente un concepto técnico, no relacionado con la persona, para definir cuáles son los objetivos de una determinada sociedad. No me parece demasiado atrevido afirmar que el florecimiento humano requiere el florecimiento de las disciplinas de humanidades. Por lo tanto, agradezco que la Fundación Príncipe de Asturias haya reconocido a las humanidades como una parte importante del pensamiento social para el futuro” .

Martha Nussbaum. Filósofa. Fragmento del discurso de recogida del premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.

Martha Nussbaum, brillante helenista, admiradora y estudiosa de la filosofía socrática y aristotélica, ha reflexionado también sobre el proceso de degeneración de la educación, sobre ese ‘encogimiento del alma’, como con sugerente expresión lo calificó Rabindranath Tagore. Nos advierte constantemente de la pobreza intelectual y ética que el abandono del estudio de las humanidades acarrea y nos exhorta a seguir trabajando para evitar los males inherentes a él” .

Don Felipe de Borbón. Príncipe de Asturias. Fragmento del discurso de apertura de los Premios Príncipe de Asturias 2012.

Cito a Martha Nussbaum, y lo que el Príncipe de Asturias dijo sobre ella, no sólo porque fue el último premio Príncipe de Asturias de CCSS, sino porque además es filósofa, y porque en nuestra concentración se hizo entrega de su obra Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades al viceconsejero de educación, Sebastián Cano, para el ministro Wert, en un intento de mostrar la ironía de cómo se intenta destruir una materia que al mismo tiempo se premia, en este caso en la figura de Martha Nussbaum, como esencial en la construcción de la identidad europea y en la construcción del futuro.

Desde este blog agradecer a todos los compañeros que se unieron en defensa de la Filosofía en cada una de las poblaciones españolas y dar ánimo para seguir la pelea por una educación cimentada en la cultura y el pensamiento crítico, porque un ingrediente esencial en la salud de la democracia es la educación de los ciudadanos. Una educación que fomente el pensamiento crítico y enseñe a articular discursos apoyados en la razón y las ideas propias. Es necesario, por tanto, conocer la historia, el mundo y el pensamiento, de siglos y siglos, que muestra que no hay una única forma de pensar, que no hay una única verdad.

Seguiremos defendiendo la Filosofía. Seguiremos defendiendo la cultura.

Algunas de las ciudades que participaron en #Quiéntemealafilosofía.

MADRID

Concentración en Madrid

MURCIA

Concentración en Murcia

CANTABRIA

Concentración en Cantabria

ZARAGOZA

Concetración en Zaragoza

MALLORCA

Concetración en Mallorca

Sin olvidar a nuestros compañeros de Clásicas (cultura clásica, latín y griego) que también mantienen igual lucha en la defensa de materias tan esenciales para nuestra educación española y europea.