Publicado en Filosofía en España

Andalucía, ¿tierra de pensamiento?

AndalucíaFilósofos andaluces
Autor del texto: Antonio Rodríguez Almodóvar, escrito en mayo de 2004.
Tres coincidencias han puesto de actualidad a tres filósofos andaluces de primera fila: Manuel García Morente (de Arjonilla, Jaén, 1886), por la reciente edición de sus obras en cuatro densos volúmenes; María Zambrano (de Vélez-Málaga, 1904), por su centenario; Adolfo Sánchez Vázquez (de Algeciras, 1915), por su nueva recopilación de textos en El valor del socialismo. Tres formas de ver el mundo bien distintas, aunque las tres afectadas casi de la misma manera -exilio, soledad, incomprensión- por la catástrofe de la Guerra Civil.
Cuando yo llegué a Madrid en 1962 para estudiar Filosofía Pura, no había el menor rastro de los dos últimos. Sólo unos años más tarde, Aranguren se acordaría de la malagueña trasterrada. De Sánchez Vázquez, “el comunista”, no supimos hasta mucho después. García Morente, en cambio, era ya reivindicado por el Opus, con el propósito de desprestigiar a Ortega. Pero los tres, de un modo u otro, procedían del autor de La rebelión de las masas. Morente abandonó el idealismo trascendental neokantiano y ateo para abrazar la razón vital orteguiana. Luego se hizo sacerdote, tras un curioso episodio de conversión fulminante y cuando a punto estaba de suicidarse en París. Zambrano llevó los postulados del maestro a la razón poética. Más tarde evolucionó hacia una forma muy particular de misticismo heterodoxo. Sánchez Vázquez simplemente renegó de todo elitismo más o menos contemplativo, para entregarse a la nueva utopía del marxismo transformador del mundo. Los tres han sido maltratados y casi devorados por el tiempo. Pero no es tarde para reconocerles el valor histórico, aparte del valor moral. Y lo que aún puedan enseñarnos, a partir de cómo se enfrentaron a la idea entonces dominante de que Dios, o bien había muerto (Nietzsche), o guardaba un irritante silencio (Unamuno). Por ejemplo, la obsesión común por el problema de la libertad individual, frente a la Providencia, al estoicismo del pueblo, a la economía, respectivamente. En el caso de la malagueña, también el concepto de “democracia económica”, que ahora propugna Saramago. Qué extrañas vueltas y revueltas.
Pero, además de la filosofía, interesa el ángulo generacional y geográfico. ¿Fue casualidad, o había algo en Andalucía capaz de producir esos ejemplares en tiempos tan difíciles? ¿Cómo circulaba la savia intelectual por donde cundía el analfabetismo? No mucho más atrás habían surgido otras promociones de pensadores del más alto nivel, como la saga de los Machado -en particular el último, Antonio, cuya aportación filosófica está todavía por reivindicar, y que fue de mucha influencia en María Zambrano- o la figura de Giner de los Ríos, en Ronda. De Ronda era también Fernando de los Ríos, cuya tesis versó sobre el pensamiento político en Platón. (Un dato curioso: el defensor a ultranza del socialismo democrático hizo el bachillerato en Córdoba junto a Ortega y Gasset). Demasiadas casualidades para medio siglo de excelencia filosófica, de aprendizajes cruzados, aunque no dejaran ni el más leve vestigio. Ni escuelas, ni seguidores. Nada. La pregunta es obligada, y da vértigo: ¿Dónde están los filósofos andaluces de hoy? ¿Qué nos va a dejar la endogámica Universidad de la democracia?

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Una teoría de Andalucía, de José Ortega y Gasset (filósofo del siglo XX, nacido en Madrid y criado en Málaga), de su obra -coescrita con la malagueña María Zambrano- Andalucía, sueño y realidad.

Durante todo el siglo XIX, España ha vivido sometida a la influencia hegemónica de Andalucía. Empieza aquella centuria con las Cortes de Cádiz; termina con el asesinato de Cánovas del Castillo, malagueño, y la exaltación de Silvela, no menos malagueño. Las ideas dominantes son de acento andaluz. Se pinta Andalucía. Se lee a los escritores meridionales. (…) España entera siente justificada su existencia por el honor de incluir en sus flancos el trozo andaluz del planeta. (…)
Lo admirable, lo misterioso, lo profundo de Andalucía está más allá de esa farsa multicolor que sus habitantes ponen ante los ojos de los turistas. (…) es una de las razas que mejor se conocen y saben a sí mismas. Tal vez no hay otra cosa que posea una conciencia tan clara de propio carácter y estilo. Merced a ello es fácil mantenerse invariablemente dentro de su perfil milenario, fiel a su destino, cultivando su exclusiva cultura.
Uno de los datos imprescindibles para entender el alma andaluza es el de su vejez. No se olvide, es, por ventura, el pueblo más viejo del mediterráneo. (…)
Andalucía, que no ha mostrado nunca pujos ni petulancias de particularismo; que no ha pretendido nunca ser un Estado aparte, es, de todas las regiones españolas, la que posee una cultura más radicalmente suya. Entendamos por cultura lo que es más directo: un sistema de actitudes ante la vida que tenga sentido, coherencia y eficacia. La vida es primeramente un conjunto de problemas esenciales a que el hombre responde con un conjunto de soluciones: la cultura.
(…) en Andalucía se ha despreciado siempre al guerrero y se ha estimado sobre todo al villano (…)
Consecuencia de este desdén a la guerra es que Andalucía haya intervenido tan poco en la historia cruenta del mundo. El hecho es tan radical, tan continuado, que de puro evidente no se ha subrayado nunca. ¿Qué papel ha sido el de Andalucía en este orden de la historia?
(…)
Andalucía ha caído en poder de todos los violentos mediterráneos, y siempre en veinticuatro horas, por decirlo así, sin ensayar siquiera la resistencia. Su táctica fue ceder y ser blanda. De este modo acabó siempre por embriagar con su delicia el áspero ímpetu del invasor. El olivo bético es símbolo de la paz como norma y principio de cultura.

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Son muchos los nombres del pensamiento andaluz a lo largo de la historia: Ibn Gabirol, Séneca, Maimónides, Averroes, Fernán Pérez de Oliva, Sebastián Fox Morcillo, Francisco Suarez, Ángel Ganivet, Francisco Giner de los Ríos, María Zambrano…  Una historia que no murió con ellos sino que sigue reflejándose en cada andaluz que se abre al camino del conocimiento, que ha llegado hasta la creación de la AAFI (Asociación Andaluza de Filosofía), y que se extiende a través de todos los que nos dedicamos a transmitir nuestro amor por el pensamiento crítico y el saber.

Así que sí, Andalucía es tierra de pensamiento. Sólo hay que volver a despertarlo.

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Hijos de la Ira, de Dámaso Alonso

Damaso-Alonso

El autor define el libro como “un libro de protesta escrito cuando en España nadie protestaba. Es un libro de protesta y de indignación”. Protesta contra todo. Indignación contra todo, y desilusión. Sobre todo, mucha desilusión. Dámaso Alonso, de la  generación del 27,  no imaginaba que el mundo, y su mundo, marcharían por los caminos que marcharon en aquel siglo XX: Primera Guerra Mundial, Segunda Guerra mundial, marchas obreras, revoluciones, dictadura de Primo de Rivera,  Segunda República,  Guerra Civil, dictadura franquista,…

Y el poeta sólo tiene clara una idea: eso no es lo que él esperaba de la historia, de la vida, de los hombres. Él, que se ha codeado con Lorca, Alberti, Altolaguirre, Cernuda, y otros tantos para honrar a Góngora. Él, que vive para el arte y la lengua, que vive para la humanidad, no entiende nada y, lo peor, no se entiende a sí mismo.

Yo

Mi portento inmediato,

mi frenñetica pasión de cada día,

mi flor, mi ágel de cada instante,

aun como el pan caliente con olor de tu horanda,

aun sumergido en las aguas de Dios,

y en los aires azules del día original del mundo:

dime, dulce amor mío,

dime, presencia incógnita,

45 años de misteriosa compañía,

¿aún no son suficientes

para entregarte, para desvelarte

a tu amigo, a tu hermano,

a tu triste doble?

¡No, no! Dime, alacrán, necrófago,

cadáver que se me está pudriendo encima

desde hace 45 años,

hiena crepuscular,

fétida hidra de 800.000 cabezas,

¿por qué siempre me muestras sólo una cara?

Siempre a cada segundo una cara distinta,

unos ojos crueles,

los ojso de un desconocido,

que me miran sin comrepnder

(con ese odio del desconocido)

y pasan:

a cada segundo.

Son tus cabezas hediondas, tus cabezas crueles,

oh hidra violácea.

Hace 45 años que te odio,

que te escupo, que te maldigo,

pero no sé a quiénmaldigo,

a quién odio, a quién escupo.

Dulce,

dulce amor mío incógnito,

45 años hace ya

que te amo.

Hijos de la Ira es una lucha humanamente poética contra todo aquello que nos rodea, contra todo lo que nos es reconocible en nuestro entorno, pues sólo desde ese entorno podemos llegar a luchas superiores. Pero no es sólo una protesta sociopolítica, es una protesta literaria. Es la poesía contra “a lo Garcilaso”, contra la norma, contra lo meramente estético, contra la España clásica que se tejía tradicionalista en aquellos momentos. Quiere “mover el corazón y la inteligencia de los hombres” con la poesía, porque también la poesía puede mover conciencias.

La injusticia

¿De qué sima te yergues, sombra negra?

¿Qué buscas?

(…)

Podrás herir la carne

y aun retorcer el alma como un lienzo:

no apagarás la brasa del gran amor que fulge

dentro del corazón,

bestia maldita.

Podrás herir la carne.

No morderás micorazón,

madre del odio.

Nunca en mi corazón,

reina del mundo.

El poeta publica su Hijos de la Ira en 1944, con toda la experiencia vital acumulada hasta ese momento y con sentimientos encontrados, a veces incluso demasiado contradictorios: existencialista unas veces, nihilista otras, pero en todo momento personal e íntimo. Porque Hijos de la Ira está “lleno de asco ante la estéril injusticia del mundo y la total desilusión de ser hombres”.

Dámaso Alonso, como Kierkegaard o Sartre pero al estilo de Zambrano, escribe impotente como testigo de la crisis mundial. Tras la guerra se siente un desarraigado. “El mundo nos es un caos y una angustia, y la poesía una frenética búsqueda de ordenación y de ancla”.

Leído Hijos de la Ira ante nuestra actual situación de crisis mundial: económica, política, social, de valores, de sentido común, de educación, de cultura,… Crisis profunda y múltiple al fin y al cabo; se muestra Alonso como un profeta del presente que nos habla desde el pasado, desde nuestro pasado, cuya poesía nos ayuda, a algunos, a pensar que no estamos solos, y que hay, en el mundo, más soledades que se preguntan ¿Por qué esto? y ¿Qué puedo hacer?

Dedicatoria final (las alas)

…Y he seguido el sueño que tenía.

Me he visto vacilante,

cual si pesaran sobre mí

80 kilos de miseria orgánica,

cual si fuera a caer

a través de planetas y luceros,

desde la altura

vertiginosa.

…¡Voy a caer!

Pero el Padre me ha dicho:

<<Vas a caerte,

abre las alas>>.

¿Qué alas?

(…)

Y eran

aquellas alas vuestros dos amores,

vuestros amores, mujer, madre.

Oh vosotras las dos mujeres de mi vida,

seguidme dando siempre vuestro amor,

seguidme sosteniendo,

para que no me caiga,

para que no me hunda en la noche,

para que no me manche,

para que tenga el valor que me falta para seguir viviendo,

para que no me detenga voluntariamente en mi camino,

para que cuando mi Dios quiera gane la inmortalidad a través de la muerte,

para que Dios me ame,

para que mi gran Dios me reciba en sus brazos,

para que duerma en su recuerdo.

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Publicado en Filosofía en España

¿Quién teme a la Filosofía?

¿Quién teme a la Filosofía?

 

 

Publicado en Filosofía en España, Ideas que van y vienen, Pensamientos robados

Por qué la Filosofía. Por qué la Historia de la Filosofía. A vueltas con nuestro sistema educativo.

Escultura itinerante a la Historia de la Filosfía en Berlín

“Y usted está comenzando a filosofar. Es decir, comenzará usted a bracear con toda suerte de razones y problemas. Permítame que en los umbrales de esa vida que promete ser tan fértil, traiga a su memoria aquel pasaje de Platón  en que prescribe formalmente la gumnasia[1] del entendimiento:  “Es hermoso y divino el ímpetu ardiente que te lanza a las razones de las cosas; pero ejercítate y adiéstrate en estos ejercicios que en apariencia no sirven para nada, y que el vulgo llama palabrería sutil, mientras eres aún joven; de lo contrario, la verdad se te escapará de entre las manos” (Parménides, 135d). No es tarea fácil ni grata”.

 

El 3 de diciembre de 1940 se fechan estas palabras que Xavier Zubiri le dedica a Julián Marías con ocasión de la publicación de su Historia de la Filosofía.

Con palabras de Parménides Zubiri le recuerda a Marías que la dedicación a la filosofía debe ser realizada desde el ímpetu de la juventud, cuando más abiertos y preparados estamos para recibir las ideas y conducirnos en ellas para desarrollar las propias.

Y esto es lo que el sistema educativo está impidiendo, y va a seguir impidiendo, a los estudiantes españoles, privándoles de una enseñanza ética seria y una historia de la filosofía necesaria para entender, en muchos casos, por qué Europa es como es y por qué el ser humano, y las sociedades en general, han llegado al punto en el que se encuentran.

Privar del conocimiento, de cualquier tipo de conocimiento a alguien, debería constituir un delito en cualquier sociedad que se diga abierta, plural, moderna y democrática. Tenemos el deber de brindar esa posibilidad de conocimiento, y el abanico más amplio de éste está en una buena y profunda historia de la filosofía.

Decía Ortega allá por 1914, 98 años hace ya, que él era un profesor de Filosofía in partibus infidelium ya que la materia no estaba a la altura de su tiempo y España estaba alejada de una ocupación filosófica real -¿a qué me suena a mí esto?-. De hecho casi todos sus primeros escritos son una queja acerca de esta misma idea.  No fue el único. Antes que Ortega Unamuno intentaba volver la filosofía hacia España, crear un ámbito en el que el problematismo filosófico fuese posible, inquietar a los españoles y llevarlos hacia las cuestiones últimas -ya fuese filosóficamente o no-.

No somos un país de pensadores. Reconozcámoslo. Casi todo lo que hemos ganado lo hemos acabado perdiendo, sólo hay que saber un poco de historia de España para darnos cuenta de ello. No somos una nación de ideas y reflexión. No somos ciudadanos que amemos el saber. No sabemos de ese amor y tampoco nos dejan descubrirlo -ni nos dejarán-.

Llevamos años asistiendo a las discusiones sobre la conveniencia de alguna asignatura alternativa a la religión que nos lleve a una enseñanza lógica, racional y positiva de la ética y los valores, que nos enseñe a ser buenos ciudadanos y nos lleve a comprender la construcción de nuestras sociedades, sus alternativas y el por qué de la existencia de la pluralidad de las mismas. ¿Realmente ningún sabio hacedor de sistemas educativos ha caído en la cuenta de que ya hay una asignatura perfecta para ello? Una asignatura transversal como pocas, útil como pocas, y válida para exponer las ideas -alejadas de ideologías sutiles- sobre ciudadanía, ética, política, valores, sociedad, familia, personas, géneros, cultura, pensamiento religioso, pensamiento laico, y absolutamente cualquier cosa que se nos pase por la cabeza.

¿Han adivinado ya o necesitan una pista?

La Filosofía.

Una materia, una ciencia, una asignatura -da igual como la llamen- que nos ha guiado desde aquellos primeros griegos hasta hoy. El propio Erwin Schröndinger, premio nobel de Física en 1933, en su obra La naturaleza y los griegos nos recuerda la necesidad de romper con el temor a la filosofía y recoger el testigo de esos primeros pensadores de los que heredamos la mayoría de las concepciones que utilizamos en cualquier campo. En esta obra, y citando a Gomperz, nos recuerda:

“Es de mayor importancia recordar un tipo de aplicación o utilización indirecta que debe considerarse de enorme valor. Prácticamente toda nuestra educación intelectual tiene su origen en los griegos. Un conocimiento escrupuloso de estos orígenes es pues requisito indispensable (…). Ignorar el pasado es aquí no sólo indeseable sino simplemente imposible. (…). Su influencia no sólo se ha dejado sentir sobre quienes aprendieron de ellos en la Antigüedad y en lo tiempos modernos; todo nuestro pensamiento, las categorías lógicas en las que este se mueve, los esquemas lingüísticos que utiliza (y que por consiguiente lo dominan), es en cierto grado una elaboración y, en lo fundamental, el producto de los grandes pensadores  de la Antigüedad.”[2]

En este caso concreto estamos viendo la vinculación de la ciencia a nuestros primeros filósofos. Pero ¿y tras esta antigüedad que hay? ¿Con qué aportaciones nos encontramos?

Quizá les suenen estos nombres, -¿o no?-, René Descartes, Immanuel Kant, Karl Marx, David Hume, John Locke, Thomas Hobbes, Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, Avicena, Guillermo de Ockham, Rogerio Bacon, Francis Bacon, Erasmo de Rotterdam, Nicolás de Cusa, Giordano Bruno, Galileo Galilei, Johannes Kepler, Pascal, Spinoza, Leibniz, George Berkeley, Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Vico, Fichte, Hegel, Schopenhauer, Nietzsche, Comte, Stuart Mill, Kierkegaard, Brentano, Heidegger, Dilthey, Bergson, James, Husserl, Scheler, Sartre, Wittgenstein, Simone de Beauvoir, Simone Weill, Hannah Arendt, Gianni Vattimo, Albert Camus, Umberto Eco, John Rawls, Isaiah Berlin, Hildergarda de Bigen, Olympe de Gouges, Emma Goldman, Rosa Luxemburgo, Ayn Rand, Martha Nussbaum, Iris Murdoch, Jostein Gaarder, Bertrand Russell, Ferdinand de Saussure, Theodor Adorno, Bochenski, Jürgen Habermas, Jean Piaget, Karl Popper, Michel Onfray, Rudolf Carnap, Noam Chomsky, John Dewey, Leo Strauss, Emmanuel Levinás, Edgar Morin …

Sin olvidarnos de los nacidos en nuestra península: Avicebrón, Averroes, Maimónides, Séneca, Ortega y Gasset, Julián Marías, Miguel de Unamuno, Xavier Zubiri, Isidoro de Sevilla, Gustavo Salmerón, Luis Vives, Francisco Suarez, Eduardo Nicol, Salvador Paniker, Raimon Panikkar, Juan David García Bacca, Mara Zambrano, Leonardo Polo, Francisco Ayala, Jesús Arellano, Gumersindo de Azcarate, Francisco Giner de los Ríos, Angel González, Gustavo Bueno, José Antonio Marina, Fernando Savater, Victoria Camps, Adela Cortina, Ignacio Ellacurria, José Ferrater Mora, Alejandro Llano, José Luis López Aranguren, Agapito Maestre, Javier Sádaba, Jorge Santayana, Eugenio Trias, Victor Gómez Pin,… entre cientos de nombres más.

Tenemos una amplísima e importantísima cultura filosófica en el mundo que dejamos pasar por desgana o ignorancia. Sin embargo ahí está, esperando a que sepamos verla.

¿Dónde está?, se preguntarán algunos. La Filosofía está en todas partes. Ahora lo veremos.

En el humor:
–         http://www.elmundotoday.com/2012/03/una-senora-de-puertollano-cuestiona-la-realidad-cognoscible/
–          http://www.elmundotoday.com/2009/12/roba-en-la-facultad-de-filosofia-haciendose-pasar-por-aristoteles/
–          http://www.elmundotoday.com/2012/11/publican-una-version-de-la-critica-de-la-razon-pura-con-iconos-de-whatsapp/
–          Monty Python. Encuentro filosófico. http://www.youtube.com/watch?v=i8ov2oNbkvo
–          La hora de José Mota. Grandes conversaciones filosóficas de la historia http://www.youtube.com/watch?v=kus-TJuYeAI

En la música
–          La relación entre Wagner y Nietzsche.
–          Filosofía de la música. http://www.youtube.com/watch?v=j8lBssdI6bI
–          http://musicayfilosofia.blogspot.com.es/
–          http://www.hagaselamusica.com/ficha-periodos-musica/musica-antigua/musica-y-filosofia/

En el cine:
–          Matrix, de los hermanos Wachowski. Desde Platón a Lutero y llegando a la modernidad, en esta trilogía hay filosofía para dar y regalar.
–          El show de Truman, de Peter Weir. Mito de la caverna con toques cartesianos.
–          Origen, de Christopher Nolan. Cartesianismo en estado puro.
–          Más allá del bien y del mal, de Liliana Cavani. Una visión muy particular sobre la figura de Nietzsche.
–          V de Vendetta, de James McTeigue. La ética desde el comic.
–          La clase, de Laurent Cantet.
–          La ola, de Dennis Gansel. ¿Pueden las ideas hacer cambiar a las personas?
–          El día que Nietzsche lloró, de Pinchas Perry. Otra visión particular sobre Nietzsche.
–          Melancholia, de Lars Von Trier. El mito de la caverna vuelto del revés.
–          El club de la lucha, de David Fincher. Crítica al capitalismo y la falta de libertad de la sociedad consumista.
–          Memento, de Christopher Nolan. Identidad y memoria: Locke, Hume…
–          La naranja mecánica, de Stanley Kubrick. Conductismo, condicionamiento, moral,…
–          Los crímenes de Oxford, de Alex de la Iglesia. Wittgenstein, Popper, y pitagorismo.
Incluso en Titanic, de James Cameron, cuando el barco choca contra el iceberg el ingeniero le dice a Rose “es una certeza matemática que este barco se hundirá”, consciente o no por parte de los guionistas eso es muy de Descartes
Y también en el de superhéroes:
–          Spiderman de Sam Raimi (“La inteligencia no es un privilegio, es un don, y debe usarse por el bien de la humanidad” le dice el Dr Otto Ottavius en la segunda película. ¿Y qué me decís de la frase de su tío Ben en la primera película?: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”).
–          Batman de Christopher Nolan. O de cómo el caballero oscuro pasa del nietzscheanismo a un kantismo débil.
También lo podéis leer en el libro Los superhéroes y la filosofía.

En las series de televisión:
–          Expediente X (Referencias a mundos inteligibles, crítica política, búsqueda de la verdad,…)
–          Smallville (¿Habéis visto un Clark Kent más kantiano que el de Smallville?)
–          Fringe (No es física y ciencia ficción todo lo que reluce).
–          Mentes Criminales (Citas constantes de Nietzsche, Kant, Fichte, Jaspers, Huxley, Platón,…)
–          Arrow (Referencias a Nietzsche, Hobbes, Locke, Rousseau…)
–          Perdidos (existencias de diferentes mundos, sueño, realidad,…)
–          Los Simpson (ver la obra Los Simpson y la filosofía)
–          Big Bang Theory (paradojas, argumentaciones, teorías y enfrentamientos dialécticos en torno a la física, al universo, a las creencias, etc.)

En las matemáticas:
–          ¿Cómo sabemos que nuestras teorías matemáticas son verdaderas? ¿Sobre qué son las matemáticas? En otras palabras, si un enunciado matemático es verdadero, ¿qué lo hace verdadero? ¿En virtud de qué es verdadero?  ¿Las verdades matemáticas son verdaderas por necesidad? Y, si lo son, ¿cuál es la fuente de esta necesidad? ¿Cómo es posible aplicar las verdades matemáticas a la realidad externa?
–          Pitágoras, Euclides y Platón
–          Descartes y sus certezas matemáticas
–          Leibniz, Fregue y Russell.

En la religión:
–          Son largas y antiquísimas las discusiones entre la fe y la razón. Desde que los primeros griegos pensaron que todo podía explicarse racionalmente sin necesidad de dioses hasta la llegada de Pablo de Tarso a Atenas para hablar del Dios sin rostro que habría de cambiar la historia. Sin olvidar los sucesivos cismas y las actuales discusiones: creacionismo, evolucionismo, new age, cristianismo, judaísmo, islamismo, religiones naturales, etc

En el arte:
–     La muerte de Sócrates de J L David    
La muerte de Sócrates de Jacques Louis David
–        La escuela de Atenas de Rafael Sanzio
G5RAFF032_4_La Escuela De Atenas

–          Heráclito y Demócrito de Rubens
Heraclito y Democrito de Rubenso
–          El pensador de Rodin
El pensador de Rodin

En la física:
–          Presocráticos, Aristóteles, cosmología, revolución científica, Descartes, Leibniz, Newton, Heisenberg, Einstein, Schrödinger, etc.
Hasta Stephen Hawking en su Breve historia del tiempo, e intentando criticarla, tiene que echar mano de la Filosofía para trazar el camino que ha seguido para dar con lo que expone.

En la literatura:
–          Fiodor Dostoievski
–          Leon Tolstoi
–          Nikos Kazantzakis
–          Antonio Machado
–          Pio Baroja
–          Ramón del Valle-Inclán
–          Franz Kafka
–          Hermann Hesse
–          James Joyce
–          Haruki Murakami
–          Virginia Woolf
–          Lewis Carroll

En la cultura clásica:
–          En Grecia: Tales, Anaxímenes, Anaximandro, Demócrito, Pitágoras, Empédocles, Heráclito, Parménides, Leucipo, Sócrates, Platón, Sofistas, Aristóteles, Epicuro, Diógenes,…
–          En Roma: Séneca, Marco Aurelio, Publilio Siro, Tito Lucrecio Caro, Maco Tulio Cicerón, Cornelio Celso,…

En la economía:
–          Karl Marx, Adam Smith, David Ricardo, Keynes, Thomas Malthus, etc.

En la política y la ciudadanía:
–          Hobbes, Locke, Rousseau, etc.

Y seguid pensando materias que podemos seguir haciendo relaciones con el campo filosófico. ¿Qué más quieren?

La Filosofía es una constante en nuestra existencia, aunque no sepamos o no queramos verla; por lo tanto, consciente o inconscientemente, hacemos día a día historia de la filosofía.

Ortega, como Sócrates,  sabía que dentro de cada uno de nosotros hay un filósofo en potencia “por eso conviene no defraudar la sublime necesidad de que nosotros tiene (la idea) e hincándonos bien en el lugar que nos hallamos, con una profunda fidelidad a nuestro organismo, a lo que vitalmente somos, abrir bien los ojos sobre el contorno y aceptar la faena que nos propone el destino: el tema de nuestro tiempo[3] porque un “filósofo es un hombre que constantemente vive, ve, oye, sospecha, espera, sueña cosas extraordinarias; alguien al que sus propios pensamientos le golpean como desde fuera, como desde arriba y desde abajo, constituyendo su especie particular de acontecimientos y rayos; acaso él mismo sea una tormenta que camina grávida… de nuevos rayos; un hombre fatal, rodeado siempre de truenos y gruñidos y aullidos y acontecimientos inquietantes. Un filósofo: ay, un ser que con frecuencia huye de sí mismo, que con frecuencia tiene miedo de sí, pero que es demasiado curioso para no volver a sí una y otra vez…” dice Nietzsche[4].

 

Por todo ello es necesaria la Filosofía en general y la Historia de la Filosofía en particular.

Dos caminos. Saber o no saber.

 


[1] Gimnasia – original del griego γυμνασία, ας, η

[2] Schrödinger, Erwin; La naturaleza y los griegos. Tusquets. Páginas 35 y 36.

[3] Ortega. El tema de nuestro tiempo. Capítulo X: la doctrina del punto de vista.

[4] Más allá del bien y del mal