Publicado en Filosofía en España

La crisis del pensamiento occidental – Antonio Campillo

Antonio Campillo es catedrático de Filosofía de la Universidad de Murcia,coordinador de la Red Española de Filosofía (REF) y autor de El concepto de lo político en la sociedad global (2008)

Aristóteles definió al ser humano como “animal político” y como “animal dotado de logos”. Y atribuyó a este término griego tres significados: es el lenguaje con el que pensamos y nos comunicamos; es la ley con la que juzgamos nuestras acciones y discriminamos entre lo justo y lo injusto; y es, en fin, el medio de conocimiento con el que nos representamos el mundo.

El logos (la ratio de latinos) nos permite pensar libremente, convivir con los otros y conocer el mundo. Gracias a él, podemos modelar reflexivamente nuestro ethos, debatir con los demás las leyes de la polis, poner nombre a los fenómenos del kosmos, y transmitir toda esa experiencia a través de la educación. En la antigua Grecia había un vínculo inseparable entre la subjetividad ética, la convivencia política y el conocimiento del mundo. Y el koinon logon o “razón común” de Heráclito (según la traducción del recientemente fallecido Agustín García Calvo) es el hilo sagrado que permite tejer entre sí esos tres grandes ámbitos de la experiencia humana.

Esta es la herencia y la tarea que los filósofos griegos legaron a la tradición cultural de Occidente, y que fue convertida en un proyecto civilizatorio con vocación universalista por los filósofos de la Ilustración y los padres fundadores de las primeras democracias modernas.

Sin embargo, la civilización occidental tenía un lado sombrío: de la “razón común” estaban excluidas las mujeres, los asalariados, los esclavos y los “bárbaros”. Por eso, a partir del siglo<TH>XIX, surgieron tres grandes movimientos emancipatorios: el feminismo, el socialismo y el movimiento antiesclavista y anticolonialista. Todos ellos se rebelaron contra una sociedad “civilizada” que jerarquizaba a los seres humanos en razón de su sexo, clase social, etnia, etcétera.

Pero la autocrítica y renovación de Occidente no ha seguido un camino lineal y ascendente. La terrible “guerra civil europea” (1914-1945) dio paso a los “30<TH>años gloriosos” (1945-1975) que, a pesar de la amenaza nuclear y la guerra fría, hicieron posible la ONU, la Declaración Universal de Derechos Humanos, la descolonización, los Estados de bienestar, la Unión Europea y los nuevos movimientos sociales (ecologismo, pacifismo, etcétera). Pero, en las tres últimas décadas, hemos asistido a la gran ofensiva del capitalismo neoliberal, que pretende desmantelar una a una todas las conquistas civilizatorias conseguidas en Occidente y en el resto del mundo.

Un signo de la crisis es la reducción de los estudios de artes y humanidades en los países de
ideología neoliberal

En pleno ascenso del nazismo, el judío alemán Husserl escribió La crisis de las ciencias europeas, para denunciar el divorcio entre el progreso tecno-económico y el retroceso ético-político, y para exigir a los filósofos que asumieran no ya el papel de tábanos de la polis, como Sócrates, ni el de profesores del Estado-nación, como Hegel, sino el de “funcionarios de la humanidad”. Hoy estamos viviendo un nuevo retorno de la barbarie, pero la amenaza no viene ya de tal o cual Estado totalitario, sino de un capitalismo depredador, desregulado y globalizado. No solo estamos viviendo la más grave crisis económica y social desde la década de 1930, sino también una crisis ecológica global, una crisis de legitimidad de la democracia parlamentaria y una crisis civilizatoria que afecta al conjunto del pensamiento occidental.

En Sin fines de lucro, la filósofa estadounidense Martha Nussbaum ha alertado de esta “crisis silenciosa” del pensamiento occidental, una de cuyas manifestaciones es la reducción de los estudios de artes y humanidades en todos los países que han adoptado la ideología neoliberal y, con ella, una concepción economicista y tecnocrática del conocimiento y la educación.

Citaré dos ejemplos cercanos. Uno: el VIII Programa Marco de la UE (Horizonte 2020) establecía cinco áreas estratégicas de investigación y excluía a las Ciencias Sociales y las Humanidades; se las incluyó cuando protestaron 25.000 investigadores; en España, el Plan Estatal de Investigación 2013-2016 sigue la misma línea tecnocrática. Dos: el borrador de la LOMCE concibe la educación como una preparación profesional para competir en el mercado, segrega al alumnado en función del rendimiento, convierte la formación moral en un sucedáneo de la religión y suprime dos de las tres materias filosóficas impartidas durante toda la democracia.

La humanidad se enfrenta hoy a retos inmensos que ponen en riesgo la vida, la libertad, la convivencia y la supervivencia misma de millones de seres humanos. Pero carecemos de una “razón común” que nos permita afrontarlos. Vivimos una globalización de facto, pero no de iure. Por eso, hemos de repensar la relación entre ethos, polis y kosmos, para adecuarlas a las condiciones de una sociedad global cada vez más compleja, interdependiente e incierta.

En resumen, necesitamos renovar profundamente el ejercicio del pensamiento. Por eso, lejos de ser un oficio anticuado e inútil, la filosofía tiene ante sí una gran tarea y una gran responsabilidad: ayudar a reconstruir la “razón común”, para que la humanidad viviente, entretejida ya en una sola sociedad planetaria, se haga cargo de su pasado múltiple y se enfrente al porvenir con una actitud reflexiva y cooperativa.

Publicado originalmente en El País. 13 de abril de 2013.

crisis del pensamiento

 

Publicado en Cine con filosofía

Los Idus de Marzo

Resumen:

Un joven idealista (Ryan Gosling) empieza a trabajar como director de comunicación para un prometedor candidato (George Clooney) que se presenta a las elecciones primarias del Partido Demócrata. Durante la campaña tendrá la oportunidad de comprobar hasta qué extremos se puede llegar con tal de alcanzar el éxito político.

(FILMAFFINITY)

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Comentario:

Cuenta Plutarco en su Vidas paralelas que un vidente avisa a Julio César de que atentarían contra su vida durante los idus de marzo:

“Lo que es más extraordinario aún es que un vidente le había advertido del grave peligro que le amenazaba en los idus de marzo, y ese día cuando iba al Senado, Julio César encontró al vidente y riendo le dijo: «Los idus de marzo ya han llegado»; a lo que el vidente contestó compasivamente: «Sí, pero aún no han acabado»”.

Como el vidente a Julio César, la historia nos enseña que fiarse de los políticos no es sensato; confiar en sus palabras es de necios, pero aún así el idealismo, la esperanza quizá, y el deseo de hacer de este mundo un sitio mejor hace que algunos de nosotros confiemos en ciertas personas para llevar las riendas de la organización social e incluso ayudamos a ello.  Esto es lo que le ocurre al protagonista de esta película, Stephen Meyers, cuando decide trabajar como secretario de prensa del gobernador por Ohio, Mike Morris.

“Te decepcionará tarde o temprano”

El propio Mike Morris advierte a Meyers que tarde o temprano las personas acaban decepcionándote, que no se puede confiar en nadie de forma absoluta, que ellos viven en y de la política y que, hay veces, que no se puede decir la verdad, lo que no significa que haya que mentir, sólo obviar u ocultar.

Meyers entonces le dice a su candidato: “Entonces no sólo diga esto o aquello, cúmplalo”. Esta es la solución de este idealista: que el candidato cumpla su palabra, la palabra que ofrece a los votantes… Pero no es tan fácil.

Believe

Así nos encontramos con un idealista al que, en cierto momento, una periodista pregunta:

“¿Te crees las chorradas de tu candidato?”

Y su respuesta es tajantemente afirmativa, pues si no creyese en sus palabras no estaría trabajando para él. Y es cierto, el protagonista tiene fe en este político de supuesta moral intachable y de grandes ideas de progreso y paz; y no sólo tiene fe en el político sino que tiene fe en el sistema.

Es esta fe lo que más tarde hará que la decepción sea grande y, al final, el idealista deje de serlo.

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“Todo va bien cuando se hace lo correcto”

Esa es la idea que mueve a Stephen en todo momento hasta que llega la decepción y entonces llega la crisis: ¿vender ideas a cambio de votos? ¿Qué es lo correcto? ¿Puede ser buena una sociedad cuyos representantes son incoherentes y corruptos? ¿Puede ser una sociedad buena si no lo son sus individuos?

Desde el principio podemos ver ideas que leemos en la obra de Maquiavelo. Para hacer campaña el fin justifica los medios y, aunque Meyers al principio no sea consciente, tan útil es la virtud como la fortuna.

También encontramos rastros de Plauto y su “lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit”; sólo que en este caso sí saben los lobos quién es el otro, conocen a quien van a destruir y aún así, lo hacen.

¿Amigos?

No hay peor animal que el hombre:

“Y aquí se debe señalar que el odio se conquista tanto mediante la buenas obras como mediante las malas; por eso, como ya he dicho con anterioridad, un príncipe que quiera conservar el estado se ve forzado a menudo a no ser bueno, porque cuando aquella colectividad -sea el pueblo, o los soldados, o los grandes- de la que estimas verte necesitado para mantenerte, está corrompida, te conviene seguir su humor para satisfacerla y entonces las buenas obras te son enemigas”. El príncipe, Maquiavelo.

Y así parece que es para Stephan Meyers.

 

Ficha técnica:

TÍTULO ORIGINAL The Ides of March
AÑO 2011
DURACIÓN 101 min.
PAÍS USA
DIRECTOR George Clooney
GUIÓN George Clooney, Grant Heslov (Obra: Beau Willimon)
MÚSICA Alexandre Desplat
FOTOGRAFÍA Phedon Papamichael
REPARTO Ryan Gosling, George Clooney, Paul Giamatti, Marisa Tomei, Philip Seymour Hoffman, Evan Rachel Wood, Jeffrey Wright, Max Minghella, Jennifer Ehle
PREMIOS 2011: Oscar: Nominada a Mejor guión adaptado
2011: Globos de Oro: 4 nominaciones, incluyendo Mejor película dramática
2011: Premios BAFTA: Nominada a Mejor actor secundario (Hoffman) y guión adaptado
2011: Critics Choice Awards: Nominada a Mejor reparto
2011: National Board of Review (NBR): Top 10 – Mejores películas del año
2011: Festival de Venecia: Sección oficial largometrajes a concurso
2011: Festival de Toronto: Sección oficial largometrajes a concurso
2011: Nominada Premios David di Donatello: Mejor película extranjera

 Idea original:

La película está basada en la obra teatral de Beau Willimon ‘Farragut North’, estrenada en el off Broadway en 2008.

 

Publicado en Pensamientos robados

El estallido que viene – por Adolfo García Ortega (El País 30-11-12)

Lo habrá, tarde o temprano lo habrá. Habrá un estallido social. El mundo que prometía un bienestar sostenido está roto. Los políticos no lo ven, o no lo saben o quizá sea que han llegado a ese estado de ceguera, necedad y estupidez que les impide salir de su discurso hueco, repetido y refractario. Es el bloqueo del poder partitocrático tal como lo conocemos. E intuyo que lo que se prepara es el control del estallido.

Como ciudadano pensante podría hacer un análisis negativo, incluso muy negativo, y no dejaría de ser realista. Pero se impone partir de una esperanza: la sociedad europea, sobre todo la del sur o medio-sur, sigue viva, avanza, crece, palpita, mira hacia el horizonte y no se resiste. Lucha. Esto también es real.

Ahora lo que recorre Europa es una luz. No una de esas luces de final del túnel, sino una luz pequeña, una ligera claridad, una luz de linterna que alumbra, por fin, el interior de lo que pasa. Lo primero que ilumina esa luz es que Europa tiene un problema político que no ha sabido resolver todavía. Y a esto se añade otro aspecto, trágico: los serios problemas de ciertos estratos de su población, tales como los mayores, los jóvenes, los inmigrantes, los parados, etcétera, pendientes cada uno de su inhóspito y tambaleante futuro. Y esto conduce a nuestro mayor problema: somos más viejos, somos más pobres, pero los ricos son más ricos. Hay, pues, un brote agresivo de injusticia y desigualdad.

Aunque surgen recelos por todas partes, y más con el maquillaje del Premio Nobel de la Paz a la UE (seguro que en Bosnia aún se ríen de esta broma de mal gusto), hay que reconocer que existe un camino que la sociedad europea en su conjunto ha recorrido modélicamente, un camino común hacia una identidad común, un bienestar común y una cultura diversificadamente común; un camino que no han recorrido por igual los políticos. Porque ahora hay un abismo entre la sociedad europea y sus políticos.

-La clase política es el gran problema que impide modificar la realidad en Europa-

Es más, asumamos de una vez, con decisión, que la clase política es el gran problema que impide modificar la realidad en Europa. ¿Por qué? Porque los políticos no han contribuido a eliminar los prejuicios de unos sobre otros, sino que los han aumentado; y tampoco han articulado los mecanismos reales contra la injusticia, para lo cual, básicamente, estaban elegidos. Han entregado a los ciudadanos a los bancos, a las instituciones financieras, a los principios inmorales de un capitalismo sin control. Y esto todos: los políticos de derecha y los políticos de izquierda. Porque, en este sentido, en la Europa en crisis, derecha e izquierda han terminado por ser parodias recíprocas. O, lo que es peor, cómplices de una vieja dramaturgia, la de su propia supervivencia.

Y al no haber una política económica verdaderamente común (salvo la malhadada monetaria), se han evidenciado, en cada país, las miserias de esos mismos políticos: la corrupción, la ineptitud, la mala gestión, la incapacidad práctica e intelectual y el error sistemático. Esto ha llevado a cuestionar, y más que nunca y con más razones que nunca, su papel delegado de representatividad.

¿Cuáles son los verdaderos males que aquejan a Europa? A mi modo de ver, son los siguientes: 1. La fractura del equilibrio económico sostenible, que requiere actualmente redimensionarse. 2. Las diferencias entre Estados, aumentadas por la quiebra entre el Norte y el Sur. 3. La corrupción (tanto en el Norte como en el Sur) tan capilarmente extendida. 4. La política estandarizada y necia. 5. La codicia financiera, estimulada por una banca abusiva en extremo. 6. La falta de futuro nítido. 7. El vertiginoso incremento del paro y el desempleo, que ha de verse en términos no ya económicos sino de población. Y 8. El desvío o traspaso de responsabilidades y cargas a las capas más débiles o clases medias de la sociedad (ciudadanos, profesionales, trabajadores, parados) y no a la banca, ni a los grandes empresarios ni a la clase política, con el consiguiente aumento de la injusticia social generalizada.

Es decir, es imperativo asumir sin eufemismos si existe o no una respuesta a la cuestión capital de la redistribución de la riqueza y del sistema productivo y de consumo. Si la respuesta es inequitativa, toda revolución debería ser inminente. Si es equitativa, ha de formularse una eficaz respuesta política de carácter legislativo. Estamos lejos de esto. Porque esto lleva a pensar (y a propugnar) que es necesaria otra forma de vida, que partiría de esta sencilla pregunta que nadie se hace: ¿por qué las cosas valen lo que algunos dicen que valen y por qué no valen menos? Es decir, ¿por qué prima la ganancia y el beneficio por encima de la vida misma?

Se ve venir una crisis de la democracia, tal como la hemos concebido hasta ahora, y es una crisis sistémica. La representatividad y el modo de acceso a ella, sobre todo en algunos países, está cuestionada, y con razón. Es, por tanto, una crisis política. Una crisis en la que otra vez sobrevuela por Europa el fantasma de la intolerancia, del radicalismo nacionalista (de izquierda y de derecha), y otra vez se silencian las voces que, mayoritariamente, se declaran no sectarias, aplicándoles la categoría de “alternativas”, como estigma de lo que no es una opción viable. ¡Y ya lo creo que lo es!

Es urgente preguntarse si hay un futuro real para Europa. Y la respuesta siempre sería positiva, obviamente: hay, sin duda alguna, un futuro porque la gente existe, la gente vive. Sin embargo, no es tan fácil. Hay tres escenarios de futuro: uno deseable, otro indeseable y otro lamentable.

El futuro deseable pasa por una total unión política, la creación de unos Estados Unidos de Europa reales. Eso permitiría conseguir una globalidad y una corresponsabilidad económica y social, con la creación de un plan de crecimiento y racionalización de recursos, producción y consumo; y no una política de austeridad que suponga la exclusión y la tortura social. En este sentido, faltan nuevas ideas y nuevos nombres que las procuren.

El futuro indeseable es aquel que conlleve ruptura de tratados que garantizan grandes márgenes de libertad, el avance de posturas muy radicales (ya las hay en Grecia, Finlandia, Hungría, Holanda, Francia…), la negatividad de la multiculturalidad, es decir, su fracaso, y, sobre todo, la desvinculación de la sociedad de los millones de parados, jóvenes en especial, dando por sentada una sobrecogedora falta de solidaridad.

Pero hay un futuro lamentable que me temo más cercano; un futuro probable y resultadista. Será el de una Europa sin influencia estratégica mundial, con grandes carencias en las conquistas sociales, con un adelgazamiento brutal de la garantía igualitaria que ofrece “lo público”. Será una Europa en la que cualquier mejoría se anunciará para plazos cada vez más lejanos, bajo la amenaza de que “lo peor aún está por llegar”, causando desaliento. Será una Europa dividida en dos, la que funciona y la que no. Y habrá países de esa Europa fractal en los que invertir será un chollo: ya se podrá comprar a centavo el dólar, ya se podrá comprar un país (y lo que contiene) muy barato, aceptando gustosos una inversión en industrias que exigirán unas condiciones laborales muy desprotegidas, con sueldos muy bajos. Que la sociedad vuelva a escalar clases sociales, desde posiciones muy bajas también.

Nos están preparando para esto, para aceptar sin violencia estas duras condiciones, y para que nos parezcan una necesidad inevitable. No de otro modo se entiende la gran presión que sufren las clases medias, una auténtica incertidumbre social, y la brutal represión de todas las manifestaciones de protesta con el fin de atemorizar. Es decir, se está controlando el estallido, se está modulando su impacto y su alcance.

Ante todo esto, desolador sin duda, creo que la única esperanza, la única vía de salida, radica en ir en dirección contraria a la que vamos. Eso lo saben los políticos. Y si no lo saben, que dejen de ser políticos, porque solo serán imbéciles.

Adolfo García Ortega es escritor.

 

Publicado en Canciones con filosofía

Ciudadano Zero

Una letra sin desperdicio. Para reflexionar detenidamente sobre la realidad.

Presentación

Siempre al nacer la aurora
vengo a preguntarme
la misma cuestión.
¿Cómo he llegado a esto
cuando dije acepto a esta sinrazón,
a este sol sin luz y sin mañana,
a este mar sin playa,
a este ser sin alma,
a este yo sin mi?
¿Cuándo dejé de ser alguien
para ser la sombra
que ahora veis aquí?
Siempre al nacer la aurora
vengo a preguntarme
que será de mi.

Yo perdí mi humanidad
cuando acepté el terror
de convertirme en un número.
Yo vendí mi dignidad
cuando ignore el dolor
y la miseria de otros como yo.
Yo entregué mi libertad
cuando asumí sin luchar
que mis derechos recortaran.
Yo les di mi honestidad
cuando dejé sin pelear
que como esclavos nos trataran.

Y ahora aquí me veis ausente de toda conciencia,
vivo para ser lo que ellos quieren que yo sea,
digo lo que digan que yo debo de decir,
vivo como digan que yo tengo que vivir,
creo lo creen que yo tenga que creer,
hago lo que ellos digan que debo de hacer,
pienso lo que piensen que yo debo de pensar,
ya nos controlaron, ya no hay marcha atrás.
Y ahora escúchame tú que me estás viendo
puede ser que a ti aún te quede tiempo,
escucha mi hermano esto que te cuento
alza el puño, exige, piensa, actúa
y clama lo que sientes, compañero,
¿o acaso quieres ser un ciudadano zero?

Popurrí

Como una marioneta quieren verte,
como una marioneta atada de manos y pies.
Como una marioneta
que no conteste,
que no proteste,
como una marioneta de piel.
Quieren que seas una gota de lluvia en su aguacero,
un granito de arena en su desierto,
una luz diminuta en su universo,
Un acorde afinado de su concierto.
Quieren que calles,
que no tengas voz,
que no seas cuerdo,
que se te anestesien los sentimientos,
quieren sedarte los pensamientos
de tu conciencia,
quieren ser dueños.
Quieren que seas un ciudadano zero.

Si quieres ser un ciudadano zero como manda Dios
que en tu salón no falte un televisor.
Con pantalla plana ¡así de grande!,
sonido envolvente y alta fidelidad,
para que a tu familia pueda embaucar,
ella es la cultura, la revelación suprema
que nos adoctrina Cristiano, Messi,… Belén Esteban,
nos enseña que vestir, y que comer
y hasta a educar,
para que tus hijos mañana sean un borrego ejemplar.
Somos una mercancía, somos una mercancía.
Nos registran al nacer
y en la escuela nos elaboran,
nos meten aditivos,
en la juventud liberan un producto llamado persona.
Somos una mercancía, somos una mercancía.
Nos clasifican según el color, según el destino, según el origen,
nos embalan con sus ropas,
nos adornan con sus chismes,
se venden niños en China
y mujeres en una esquina te dicen adiós,
revenden y revenden y revenden
sus encantos a cualquier postor
porque somos una mercancía, somos una mercancía.

Y a continuación el presidente de los EEUU de América
se someterá a las preguntas de los ciudadanos:
– ¿Para qué tanto presupuesto en armamento?
– Lo hacemos en nombre de la paz, nos osos violentos.
– ¿Y por qué occidente siempre invade otros pueblo?
– Estamos buscando terroristas por el mundo entero
– ¿Eso no tendrá nada que ver con el petróleo?
– No, no, no, ese es un comentario totalmente erróneo
– ¿Y entonces por qué no ayudan a Palestina?, ¿y por qué no arreglan lo del hambre en el mundo?
– Hacemos lo que podemos
– ¿Y por qué no le paran los pies a los banqueros?
– No, no, no, ¿cómo ha dicho? Perdonen pero desde aquí no me enero.
– Ciudadano quiero prometer que ya prometí que prometeré, que prometo hacer prometer que por esta vez no os la voy a meter. Y prometo que voy a luchar porque llegue el bien y se acabe el mal
– Él promete, él promete, el promete
Oh sí señor, oh sí señor, sí señor,
Oh sí señor, oh sí señor, sí señor,
él es el bueno y para el mundo la salvación.

Otro mundo es posible
de ti depende y de mi.
Otro mundo es posible
acaso vas a quedarte parado ahí.
No es fantasía lo que te he contado
ni es futuro ni es pasado.
Este cuento que hoy te cuento,
y no es cuento, ahora nos lo están contando.
Yo soy del pueblo del que está desahuciado
de los sin techo,
del anciano jubilado.
Yo soy la sangre del que pierde sus derechos,
que no te engañen tú eres uno de los nuestros.
Y exígeles compañero
justicia para tu pueblo.
Yo soy el hijo de la tierra explotada,
soy la costilla de los pobres de su patria,
yo soy la carne del que pierde su trabajo,
soy el hermano de los jóvenes paraos.
Llegó el momento paisano,
gritémosles puño en alto,
¡qué nos seremos sus esclavos!.
¡Qué no hablen más por nosotros,
qué decidan por ti
qué no nos digan quiénes somos,
qué no hagan nada sin ti,
qué nos seremos sus ceros,
qué hasta aquí hemos llegado,
Exprésate como pueblo
y ejerce de ciudadano!.
¡Ejerce de ciudadano!.

* * *

Tino Tovar
Ciudadano Zero, 2012

Publicado en Personajes de la Filosofía

Agustín García Calvo 1926-2012. In memoriam.

Nacido en Zamora, estudia Filología Clásica en Salamanca, se doctora en Madrid y en 1953 llega a la Universidad de Sevilla como catedrático de Filología Latina. En 1964 pasa a la Complutense en la que solo ejercerá hasta 1965, ya que es apartado de la docencia por el régimen franquista junto a otros intelectuales como Tierno Galván, López-Aranguren y Montero Díaz.

Ha sido un autor vital (por necesario) y rebelde. Deja un increible legado, tanto filosófico como filológico, político, poético, teatral, revolucionario… el legado de una vida vital (vivida en todos sus aspectos).

Yo trato de privarme de ideas. Todos los días me quito alguna, pero siempre me quedan demasiadas.

Y pasarán, su obra y él mismo, a ser parte del “opio del pueblo” que es la cultura.

Que si dices simplemente:

No a la Vida

Abajo España

Muera el Rey

No existe Dios

No quiero Trabajar,

con ello estás inevitablemente

afirmando aquello que en el común vocabulario

se opone a lo que niegas,

y que bien mirado,

vendría siempre a ser lo mismo.

Mas en cambio,

si allí donde la Ley pidiendo está que digas o sí o no,

no sólo dices no,

no dices ni sí ni no,

más bien.

Como tampoco cabe abandonar el campo

(que en efecto, eso era dárselo al ejército del si)

responde si, no y no, y si perseverantemente.

Tal vez, entonces, puede, no se nos oculta

que no es gran cosa lo que aquí te estoy diciendo

mas bien que casi no te estoy diciendo nada

o por lo menos no sé bien lo que te digo

ni para qué.

Pero qué querías,

es la propia materia del discurso

la que no me deja saber decirlo.

Cuando él te está diciendo

que ni digas si ni no,

y cual la manera de decir que no y que sí,

no puede al mismo tiempo hacer traición él mismo a lo que dice.

Y como la ley del tiempo obliga

a andar a las palabras la una en fila tras la otra

y todavía no se ha inventado

aquella que decir pudiera si-no de un golpe,

no nos queda más remedio

que dejar que en tí se diga

lo que yo no puedo

decirte.

Estamos tú y yo

como el muchacho que mirando está

los ojos de sus amores verdes

y la voz le tiembla bajo la dulce tarde.

Sólo con Sóla.

Y aleteando están los corazones de los dos

y sin embargo no se atreve nunca, no puede

a pronunciarlas las palabras justas.

Bien que las conoce demasiado

Y demasiado sabe que se esperan esas.

Pero por eso mismo se resiste

como asnillo sin domar.

Y tiene su miedo su razón

Pues cuando al fin susurre

TE QUIERO

en el momento de decir la propia verdad

habrá jurado la mortal mentira,

y a prisión mohosa habrá por siempre condenado

la amenaza de libertad que acaso en sus amores florecía.

Conque así, sintiéndolo turbiamente,

tiembla como vara verde

y balbucea y busca en los ojos de la otra

desesperadamente.

Sermón de Ser y no Ser (fragmento)

 

La noticia en la prensa:

Muere Agustín García Calvo, el creador que vio en la cultura “el opio del pueblo”

Fallece el filósofo García Calvo

La rebeldía de Agustín García Calvo se apaga a los 86 años

Fallece el escritor, filósofo y traductor Agustín García Calvo

Unas cigalas con García Calvo