Publicado en Personajes de la Filosofía

Agustín García Calvo 1926-2012. In memoriam.

Nacido en Zamora, estudia Filología Clásica en Salamanca, se doctora en Madrid y en 1953 llega a la Universidad de Sevilla como catedrático de Filología Latina. En 1964 pasa a la Complutense en la que solo ejercerá hasta 1965, ya que es apartado de la docencia por el régimen franquista junto a otros intelectuales como Tierno Galván, López-Aranguren y Montero Díaz.

Ha sido un autor vital (por necesario) y rebelde. Deja un increible legado, tanto filosófico como filológico, político, poético, teatral, revolucionario… el legado de una vida vital (vivida en todos sus aspectos).

Yo trato de privarme de ideas. Todos los días me quito alguna, pero siempre me quedan demasiadas.

Y pasarán, su obra y él mismo, a ser parte del “opio del pueblo” que es la cultura.

Que si dices simplemente:

No a la Vida

Abajo España

Muera el Rey

No existe Dios

No quiero Trabajar,

con ello estás inevitablemente

afirmando aquello que en el común vocabulario

se opone a lo que niegas,

y que bien mirado,

vendría siempre a ser lo mismo.

Mas en cambio,

si allí donde la Ley pidiendo está que digas o sí o no,

no sólo dices no,

no dices ni sí ni no,

más bien.

Como tampoco cabe abandonar el campo

(que en efecto, eso era dárselo al ejército del si)

responde si, no y no, y si perseverantemente.

Tal vez, entonces, puede, no se nos oculta

que no es gran cosa lo que aquí te estoy diciendo

mas bien que casi no te estoy diciendo nada

o por lo menos no sé bien lo que te digo

ni para qué.

Pero qué querías,

es la propia materia del discurso

la que no me deja saber decirlo.

Cuando él te está diciendo

que ni digas si ni no,

y cual la manera de decir que no y que sí,

no puede al mismo tiempo hacer traición él mismo a lo que dice.

Y como la ley del tiempo obliga

a andar a las palabras la una en fila tras la otra

y todavía no se ha inventado

aquella que decir pudiera si-no de un golpe,

no nos queda más remedio

que dejar que en tí se diga

lo que yo no puedo

decirte.

Estamos tú y yo

como el muchacho que mirando está

los ojos de sus amores verdes

y la voz le tiembla bajo la dulce tarde.

Sólo con Sóla.

Y aleteando están los corazones de los dos

y sin embargo no se atreve nunca, no puede

a pronunciarlas las palabras justas.

Bien que las conoce demasiado

Y demasiado sabe que se esperan esas.

Pero por eso mismo se resiste

como asnillo sin domar.

Y tiene su miedo su razón

Pues cuando al fin susurre

TE QUIERO

en el momento de decir la propia verdad

habrá jurado la mortal mentira,

y a prisión mohosa habrá por siempre condenado

la amenaza de libertad que acaso en sus amores florecía.

Conque así, sintiéndolo turbiamente,

tiembla como vara verde

y balbucea y busca en los ojos de la otra

desesperadamente.

Sermón de Ser y no Ser (fragmento)

 

La noticia en la prensa:

Muere Agustín García Calvo, el creador que vio en la cultura “el opio del pueblo”

Fallece el filósofo García Calvo

La rebeldía de Agustín García Calvo se apaga a los 86 años

Fallece el escritor, filósofo y traductor Agustín García Calvo

Unas cigalas con García Calvo

Publicado en Pensamientos robados

El mañana efímero

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y alma inquieta,
ha de tener su marmol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
En vano ayer engendrará un mañana
vacío y por ventura pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero,
a la moda de Francia realista
un poco al uso de París pagano
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste,
cuando se digna usar la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas,
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero;
el vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.

Antonio Machado, 1913

 

 

Publicado en Cine con filosofía

El club de los poetas muertos

“Tradition, Honor, Discipline, Excellence”

 

El señor Keating es un profesor diferente que llega a la severa y estrictísima Academia Welton para impartir literatura… aunque su metodología no será exactamente la que se espera de él.

 

Para el ideario de la Academia Welton el saber es una luz que se transmite, para John Keating es una luz que todos llevamos dentro y que hay que extraer, no sólo de los libros sino de la propia vida.

 

Coged las rosas mientras podáis;

veloz el tiempo vuela.

La misma flor que hoy admiráis,

mañana estará muerta……

Que tú estás aquí,

que existe la vida y la identidad,

que prosigue el poderoso drama

y que tú puedes contribuir con un verso. (W. Whitman)

 

Con un claro sesgo orteguiano, el Carpe Diem de Keating nos lleva a pensar en el vivir de Ortega y Gasset, porque el yo es yo mientras vive, mientras piensa, mientras se relaciona. Yo soy yo y mi circunstancia. Somos lo que somos por lo que hacemos, pensamos y vivimos; y también por lo que no nos atrevemos a hacer, pensar o vivir.

 

“…vivir a conciencia,

de extraer todo el meollo a la vida…

para no descubrir, en el momento de la muerte,

que no había vivido”. (Henry David Thoreau)

 

“Oh capitán, mi capitán” es el verso de Whitman que empezará a hacer brillar una nueva luz en un grupo de los alumnos de Welton. Un grupo de alumnos que se desmarcará de la norma, intentando ante todo, y contra todos, vivir sus vidas bajo sus elecciones propias, sean correctas o no, serán sus decisiones y no las de los demás.

Unos tendrás más éxito, otros menos, otros ni tan siquiera lo intentarán, pero el señor Keating no juzgará a ninguno por ello. Él, como profesor, ofrece los instrumentos para forjar personas libres; que los instrumentos sean recogidos y usados es cosa de aquellos que los reciben.

 

Como toda historia realista, no todo es bonito. No es fácil vivir contra la norma impuesta, no es fácil desobedecer y que salga bien, no es fácil enfrentarte a lo que el mundo, el sistema, la familia ha programado para ti y que todos lo acepten.

El club de los poetas muertos es un canto a la libertad, a la vida, a todas aquellas cosas que están en nuestra mano y no hacemos por miedo, por vergüenza o por… siempre tendremos mil motivos diferentes para no hacer algo.

 

¿Pero qué es la vida sino somos capaces de vivirla? ¿Qué es la vida si no somos capaces de sufrir por ella? ¿Qué es la vida si no somos conscientes de que estamos aquí y somos nosotros mismos y aquello que nos rodea lo que la conforma?

 

“Venid, amigos.

No es tarde para buscar un mundo nuevo,

pues sueño con navegar más allá del crepúsculo.

Y aunque ya no tengamos la fuerza

que antaño movió cielos y tierra, somos lo que somos,

un mismo temple de corazones heroicos,

debilitados por el tiempo,

pero voluntariosos para luchar, buscar y encontrar,

y no rendirse.”

 

El club de los poetas muertos es una película que todos deberíamos ver y saborear, al menos, una vez en la vida. Sufrir con Todd Anderson (Ethan Hawke) y superar con él sus miedos –que han sido también nuestros miedos-, llorar con Neil Perry (Robert Sean Leonard), ilusionarnos con el primer amor de Knox Overstreet (Josh Charles), reírnos con Charlie Dalton “Nuwanda” y, sobre todo, disfrutar, emocionarnos, comprender, vivir con John Keating (Robin Williams –que encarna a ese profesor que todos hemos deseado tener, o que hemos tenido, y que incluso, algunos/as, queremos ser-).

 

Con ellos aprenderemos que se pueden mirar las cosas de forma diferente; que aunque muchos miren lo mismo, no siempre verán lo mismo; que hay que atreverse a cambiar y buscar nuevos campos, nuevos horizontes, nuevas fronteras… Saltar los límites.

 

“-  No quiero artistas George, quiero librepensadores.

– ¿librepensadores?

– Que gracia, no te tenía por un cínico

– Nada de cínico, realista. Muéstrame un corazón que esté libre de necios sueños y te mostraré un hombre feliz.

– Sólo al soñar tenemos libertad. Siempre fue así y siempre así será.”

 

 

Otras grandes frases de la película:

–           “El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente; sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro; y examinándote de la asignatura fundamental: el Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida”.

 

–          “No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (…). Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería… son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos”.

 

–          “Todos necesitamos ser aceptados, pero deben entender que sus convicciones son suyas. Aunque a los otros les parezcan raras o impopulares, aunque el rebaño diga “eso esta maaaal” (como si estuvieran balando)… deben encontrar su propio paso, su propia manera de caminar, en cualquier dirección, como quieran, sea ridícula, orgullosa, como sea”.

 

–          “Robert Frost dijo: dos caminos se abrieron ante mí, pero tomé el menos transitado y eso marcó la diferencia”.

 

 

TÍTULO ORIGINAL Dead Poets Society

AÑO 1989

DURACIÓN 124 min.

DIRECTOR Peter Weir

GUIÓN Tom Schulman

MÚSICA Maurice Jarre

FOTOGRAFÍA John Seale

REPARTO Robin Williams, Robert Sean Leonard, Ethan Hawke, Josh Charles, Dylan Kussman, Gale Hansen, James Waterson, Allelon Ruggiero, Kurtwood Smith, Lara Flynn Boyle