Publicado en Pensamientos robados

Tierra quemada, por Antonio Muñoz Molina

Tierra quemada

En las evaluaciones sobre estos últimos años nadie parece caer en la cuenta de la devastación que ha sufrido nuestro país en todo lo relacionado con la educación, la cultura y el conocimiento. En los programas electorales que van adelantándose en los simulacros de debates políticos de la televisión tampoco parece que haya sitio para reflexionar sobre esos problemas, y ni siquiera para mencionarlos. La política consiste sobre todo en hablar a gritos de política. El declive de la enseñanza pública ya no es ni siquiera noticia, a no ser que un profesor resulte gravemente agredido por un papá o una mamá que no hacen nada por educar a su hijo, pero no toleran que la criatura se lleve el más tenue sinsabor en el aula. Un ministro de Educación frívolo y chulesco se fue a París con un cargo opulento dejando a otros la tarea de poner en marcha la nueva ley inútil, confusa y no debatida ni pactada con nadie. Que la ley borrara la Filosofía de la enseñanza no quiere decir que fuera favorable al conocimiento científico. El analfabetismo unánime sigue siendo la gran ambición de la clase dirigente y de la clase política en España.

Un profesor universitario de letras que acaba de jubilarse por abatimiento me cuenta que se cansó de corregir las faltas de ortografía de muchos estudiantes con la misma dedicación que si diera clases en Primaria; profesores de ciencias me dicen que hay cada vez menos alumnos en las carreras de Física o Química. En cualquier capital extranjera donde he estado en el último año me encuentro con los mejores entre los que sí han aprendido: descubren la sorpresa de trabajar en atmósferas favorables a la investigación y al estudio, sin el castigo agotador de ir contracorriente; en la mayor parte de los casos aceptan con melancolía la evidencia de que si quieren progresar en lo que hacen, el precio será no poder regresar. Grave es que los nativos tengan vedado el regreso, pero igual de grave es que no haya posibilidad de atraer al talento forastero. Nada es más fácil que un gran matemático de Nueva Delhi encuentre un puesto en una universidad de California, pero es muy probable que ni al más brillante profesor de la Universidad de Jaén se le abra nunca la posibilidad de conseguir una plaza en la de Murcia.

Del presidente del Gobierno se sabe que es lector del diario Marca y de La catedral del mar. El ministro de Justicia declara que la tortura pública del toro de Tordesillas es una noble tradición cultural. Las únicas tradiciones culturales que se preservan son las que contienen residuos de barbarie o de oscurantismo religioso. El ministro de Economía y el ministro de Hacienda se aseguran de arruinar el teatro con un IVA del 21%. Las televisiones públicas dedican sus mejores horarios al fútbol, a los chismes del corazón y al adoctrinamiento identitario. Se dan ayudas públicas a los bancos y a los fabricantes de coches, pero no a la industria del libro ni a las librerías. Lo que han hecho por los libros estos Gobiernos recientes es cancelar las compras para las bibliotecas. En las de los Institutos Cervantes no hay novedades de los últimos años, y hace tiempo que se cancelaron las suscripciones a las revistas culturales. El desguace de la capacidad de acción cultural de los Cervantes y su sometimiento cada vez mayor a presiones de políticos y diplomáticos es uno de tantos desastres ocultos de estos últimos años.

Hace unos días, en este mismo periódico, Diego Fonseca contaba la historia vergonzosa del legado de Santiago Ramón y Cajal. Treinta mil objetos que atestiguan la vida, los logros científicos y los intereses variados de uno de los grandes héroes intelectuales de nuestro país están arrumbados en una sala de reuniones en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas: sus papeles, sus fotografías, sus diplomas, sus dibujos prodigiosos, sus microscopios, los objetos que tocaron sus manos y formaron parte de su vida. Entre 1984 y 1997 esos tesoros habían estado amontonados en un sótano. El deterioro de materiales tan frágiles como manuscritos y placas fotográficas es irreversible. Quién imagina que pudiera suceder algo parecido en Francia con el legado de Pasteur, con el de Darwin en Inglaterra. El año pasado Javier Sampedro informó de la desaparición escandalosa de la mayor parte de la correspondencia de Cajal: 12.000 cartas que atestiguarían su vida privada y sus intercambios incesantes con los mejores neurólogos de su época. El profesor Juan Antonio Fernández Santarén, editor de esa correspondencia, ha denunciado la cadena de irresponsabilidades, de negligencia, de pura desvergüenza, que hizo posible tal despojo: alguien robó en 1976 unas 15.000 cartas depositadas en el CSIC. Unas 3.000 cayeron en manos de un librero de viejo, que al menos tuvo el gesto de vendérselas a la Biblioteca Nacional. De las demás no hay ni rastro.

El analfabetismo unánime sigue siendo la gran ambición de la clase dirigente y de la clase política en España

He estado leyendo estos días los Recuerdos de mi vida de Cajal, en una excelente edición del profesor Fernández Santarén. En ese libro están algunas de las mejores páginas memoriales que se han escrito en España. Es el relato de un largo aprendizaje, heroico en su amplitud y en su dificultad, el de un chico travieso y rebelde de pueblo, en un país atrasado y deshecho por convulsiones políticas, que descubre primero su amor por los animales, por la botánica y el dibujo, y luego su vocación científica, en la que es decisiva su curiosidad congénita y su talento de artista. Llegado a la investigación justo después de los hallazgos formidables de Darwin y Pasteur, Cajal estableció algunos de los cimientos sobre los que todavía se sostienen la biología y la neurociencia. Si nuestra cultura científica no mereciera más desprecio todavía que la literaria o la artística, seríamos conscientes de que Cajal es una de las pocas figuras de verdad universales que ha dado nuestro país: como Cervantes, o García Lorca, o Picasso, o Manuel de Falla, o Velázquez.

A Cajal su educación como dibujante y su sentido estético le ayudaron a dilucidar la anatomía fantástica de las neuronas. Y su mirada de científico le permitió juzgar con más lucidez que cualquiera de los santones del 98 los motivos del atraso español e imaginar políticas sensatas para empezar a remediarlo. Cajal vivió como oficial médico la primera guerra de Cuba y no olvidó nunca los efectos terribles de la frivolidad política, la incompetencia militar, la corrupción que enriquecía a oficiales e intermediarios con el dinero robado a la alimentación y a la salud de los soldados, que morían de malaria y disentería en hospitales inmundos. En su adolescencia asistió a la hermosa revolución liberal de 1868, tan rápidamente malograda; tuvo una vida tan larga que vio también en su vejez la otra ilusión renovadora de la II República. Hasta sus últimos días vindicó los mismos ideales prácticos que lo habían sostenido en su aprendizaje de científico y de ciudadano: curiosidad, educación, esfuerzo disciplinado, ambición lúcida, patriotismo crítico. Que la mayor parte de sus cartas se haya perdido y que su legado permanezca arrumbado en un almacén es una calamidad y una desgracia, pero también es un síntoma de todo lo bajo que hemos caído, de todo lo más bajo que todavía podemos caer.

Por Antonio Muñoz Molina, en El País, 20 de octubre de 2015

Publicado en Filosofía en España

Recogida de Firmas en defensa de la Filosofía y sus profesores en la LOMCE

Para: Ministerio de Educación, Cultura y Deportes

MANIFIESTO DE APOYO DEL COLEGIO DE DOCTORES Y LICENCIADOS EN FILOSOFÍA Y LETRAS Y EN CIENCIAS DE MADRID A LA FILOSOFÍA Y SUS PROFESORES EN LA LOMCE

El Colegio manifiesta su rechazo al tratamiento que en los sucesivos borradores de la LOMCE tiene la asignatura de Filosofía y declara su apoyo a las diferentes manifestaciones de protesta difundidas por diversos colectivos del sector, especialmente la promovida por la Conferencia de Decanos de las Facultades de Filosofía de España y la Red Española de Filosofía (REF).

El último borrador de la nueva Ley educativa elimina dos de las tres materias obligatorias que componen el ciclo de estudios de Filosofía en la Educación Secundaria (La Ética de 4º de ESO, denominada actualmente Educación Ético- Cívica y la Historia de la Filosofía de 2º de Bachillerato) y deja como materia obligatoria solo la Filosofía de primer curso.

Desde este Colegio (de Profesional de Filósofos de Madrid) consideramos que es un recorte que no tiene justificación alguna y que irá en detrimento de la formación humanística de nuestros alumnos, tan necesaria en estos momentos.

Queremos, además, hacer público el apoyo a los profesores que imparten estas materias y defender su labor en un contexto de recursos y salarios mejorables.

Nuestro Colegio, institución centenaria, nacida en 1899, tiene en su haber un largo recorrido en defensa de esta materia y de los docentes que la imparten, y solicita al Ministerio de Educación que continúen las tres materias obligatorias de Filosofía en los últimos cursos de la Educación Secundaria (4º ESO y 1º y 2º de Bachillerato), y así mantener su categoría de materia troncal, tal y como ha sido hasta la fecha.

Consideramos que cualquier reforma educativa, al margen del signo político que la inspire, ha de dar una marcada relevancia a la Filosofía, como lo ha de hacer con el resto de las asignaturas humanísticas que ofrecen a los alumnos una formación integral imprescindible para su futuro como ciudadanos libres, integrados en la sociedad y adecuadamente preparados.

La Filosofía es una de las columnas vertebrales de la Civilización Occidental y ha sido uno de los ejes de desarrollo del pensamiento, del avance científico y de la conquista de las libertades. Sin el adecuado conocimiento de la Historia de la Filosofía y de la obra de los principales filósofos, estaremos formando ciudadanos incapaces de comprender el mundo en el que viven y de luchar por mejorarlo.

Unámonos en la defensa del adecuado mantenimiento de la Historia de la Filosofía como asignatura troncal, al menos en los bachilleratos de Humanidades y Ciencias Sociales. Por lo tanto, invitamos a nuestros colegiados y a todos los ciudadanos que así lo consideren a sumarse con su firma a:  http://peticionpublica.es/pview.aspx?pi=cdl2014

Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de Madrid

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Esto no es un programa, Tiqqun

“La guerra contra el Imperio debe llevarse ahora a un terreno total, el terreno ético de las formas-de-vida”.

¿Qué es TIQQUN?

Es un concepto filosófico emanado de la revista del mismo nombre (Tiqqun, 1999) y que designa a un autor colectivo, como “el lugar del espíritu del cual provienen estos escritos”.

Este nombre, transcripción francesa del original, proviene del hebreo Tikún Olam, que significa restitución, reparación y redención, y que se utiliza a menudo para explicar el concepto judío de justicia social.

Por su estilo poético y de compromiso político, se emparenta con las teorías situacionistas (organización artística e intelectual cuyo objetivo es acabar con la sociedad de clases) y al letrismo (movimiento poético de vanguardia atento al valor sonoro de las palabras).

Tiqqun está muy influenciada por la obra del filósofo italiano Giorgio Agamben, el copncepto de ingenio desarrollado por Toni Negri y Michael Hardt, la sociedad de control estudiada por Gilles Deleuze, así como por el análisis del biopoder de Michel Foucault.

Ningún artículo de Tiqqun está firmado.

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Con la obra Esto no es un programa se nos anima a elegir nuestra estrategia para enfrentarnos al mundo. A este mundo. Elegir entre ser protagonistas o dejarnos conducir  por los que dibujan la realidad, que, finamente, vivimos: renunciar al yo, aceptar la colectividad para ganar un poco de paz.

Ya no es la sociedad la que está separada en dos, sino el propio ciudadano, el propio individuo, que se divide entre buscar su forma-de-vida y la forma-de-vida-del-Estado, que se le ofrece como única alternativa viable y lógica, tensando las relaciones del individuo consigo mismo y con la sociedad en la que está siendo, o al menos, intentado ser.

Ahora “el Imperio es el enemigo” (Susan George). Es el “Imperio” quien califica a su “enemigo” como “terrorista”, que no es más que cualquiera que esté en contra del Imperio. Y es el propio Imperio el que diseña las acciones que irán en su contra para, así, poder oponerse a sus enemigos naturales que no son otros que aquellos que no aceptan la pertenencia a ese Imperio impuesto.

Con argumentos que vienen de lejos -movimientos de los años 60 y 70- se nos recuerda que estamos inmersos en una sociedad que nos hace pensar que somos libres y que elegimos donde estar cuando no es así. Porque cuando realmente elegimos donde estar, estamos fuera del Imperio, a menos que hayamos elegido sus premisas para destacar.

El Partido Imaginario se opone a la sociedad homogénea. Se trata de salir de la masa, de adquirir individualidad, personeidad; porque, precisamente, un individuo, como tal, como uno, es riesgo, es sinónimo de “loco terrorista en potencia”.  También defiende la idea de la no existencia de “la plebe”, mas sí de “plebe”; es decir, en cada grupo social, en cada clase hay plebe, personas que causan la parálisis del ser y el hacer.
Esa conciencia de autonomía e individualidad se transmite con más fuerza al ser-mujer. Escapar de las actuaciones cotidianas que el Imperio enseña y transmite: trabajo doméstico, reproducción de fuerza de trabajo masculina, silencio forzoso, desapropiación de ser nosotras-mismas,… Los que el Imperio consideraba -y considera- excluidos no quieren seguir siendolo, no quieren seguir callados, esperando que en algún momento les toque poder ser parte del Imperio.

“Me mantengo alejado de quienes esperan que el azar, el sueño, el tumulto, les dé oportunidad de escapar a sus insuficiencias. Me recuerdan demasiado a quienes antaño creían que era cosa de Dios la tarea de salvar sus existencias truncadas”.

Georges Bataille

Así, cada espacio conquistado “al ambiente hostil debe corresponderse con nuestra capacidad de utilizarlo, reconfigurarlo y habitarlo”. No se trata, pues, de ganar, sino de saber ganar y saber utilizar esa victoria para la construcción, para la iniciativa positiva.

Pero no penséis al leer todo esto que se busca un mundo mejor, afirman los autores que “no hay necesidad de que nuestras acciones de destrucción, de sabotaje, vayan seguidas de alguna explicación debidamente enfrentada por la Razón humana”. No se trabaja en pos de un mundo mejor sino que se busca la oposición a la totalidad, a la gestión imperante; se busca la no-participación en el juego social. El concepto de comunidad humana es sólo utopía. No es, por tanto, un peldaño más en la tradición marxista del análisis social.

Esta nueva forma de “guerra” nos exige un nuevo concepto: el sabernos VIVOS. Que el propio Imperio no acapare nuestro tiempo en su totalidad. Se trata, en fin, de encontrar, nuevos espacios, nuevas existencias .

Esto no es un programa nos invita a reflexionar profunda y duramente sobre nuestra sociedad, y sobre nosotros mismos y nuestras formas-de-vida, sobre la acción de la publicidad, la guerra psicológica, la manipulación social de los afectos, los efectos de los medios de (des)información… Nos obliga a pensar sobre la normalización de las acciones del Imperio escondidas bajo pretensiones de protección (guerras preventivas, vigilancias constantes,…). Nos obliga a pensar sobre el cambio de los afectos de la gente sobre los personajes que nos “seducen”, ¿es lógico admirar a personas como Berlusconi -en el caso de España tenemos un largo listado de ineptos y personajillos que la prensa colorista eleva y alaba-?

Curioso es también el paralelismo constante que se advierte bajo las palabras con el Imperio Romano, el uso de los conceptos de ciudadano, Imperio y esclavo, trabajo y libertad. Como si la historia fuera una y cíclica, sólo cambiante con respecto a las modas y la tecnología pero igual en todo lo demás, incluso en el impulso de revolución, impulso que hay que cambiar, que hay que adaptar a los tiempos para dar posibilidad a su triunfo. Necesitamos un cambio, pero al mismo tiempo tememos ese cambio: lo que podamos ganar tanto como lo que podamos perder.

A pesar de todo, sin pensarlo, sin buscarlo, estaremos logrando una comunidad, una nueva humanidad. “Llega la primavera”.

a cada persona su propia máscaraEsto no es un programa. (Ceci n’est pas un programme). Tiqqun, 2009. Traducción de Javier Palacio, 2014. Errata Naturae Editores.

 

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Historia del tiempo. Del big bang a los agujeros negros, de Stephen W. Hawking

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¿Cuándo nació el universo? ¿Nació o fue creado? ¿Qué es el tiempo? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Por qué empezó todo? ¿Qué relación hay entre Aristóteles y Einstein u Oppenheimer?

En esta obra Hawking acerca a los no especialistas conceptos como espacio, tiempo, agujero negro, big bang, big crunch, teoría de cuerdas y supercuerdas, y otros conceptos de la física (teórica) desconocidos para la mayoría; además, incluye algunas explicaciones de matemáticas complejas.

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El texto, dividido en diez capítulos que intenta explicarlo todo de la forma más clara posible, se completa con una maravillosa introducción de Carl Sagan y una conclusión muy clarificadora.

Acompañan también al texto las biografías -reducidas- de Galileo, Newton y Einstein, además de un glosario de términos esenciales para entender las ideas expuestas.

En pocas páginas Hawking recorre la historia del tiempo desde el siglo III a.C al siglo XX d.C. Sólo una pega, a pesar de sus intentos, ya lo he comentado antes y él mismo expuso que este es un libro de divulgación científica, no es un libro escrito para cualquier lector, aún siendo una obra de divulgación el vocabulario es muy técnico, de hecho, se agradece el glosario de término que se adjunta al final del volumen.
Hawking considera que los avances recientes de la física, gracias a las fantásticas nuevas tecnologías, sugieren respuestas a algunas de estas preguntas que desde hace tiempo nos preocupan.

Dice Carl Sagan que

“También se trata de un libro acerca de Dios… o quizás acerca de la ausencia de Dios. La palabra Dios llena estas páginas.
Hawking se embarca en una búsqueda de la respuesta a la famosa pregunta de Einstein sobre si Dios tuvo alguna posibilidad de elegir al crear el universo. Hawking intenta, como él mismo señala, comprender el pensamiento de Dios. Y esto hace que sea totalmente inesperada la conclusión de su esfuerzo, al menos hasta ahora: un universo sin un borde espacial, sin principio ni final en el tiempo, y sin lugar para un Creador.”

Es un libro interesante para todos los curiosos. Y muy interesante para los filósofos curiosos. En sus páginas Hawking hace un repaso breve, pero iluminador, a la contribución que la filosofía ha hecho a la física hasta llegar el siglo XVIII, durante el cual, según el autor los filósofos se perdieron en campos excesivamente generales perdiendo perspectiva científica.

“Hasta ahora, la mayoría de los científicos han estado demasiados ocupados con el desarrollo de nuevas teorías que describen cómo es el universo para hacerse la pregunta de por qué. Por otro lado, la gente cuya ocupación es preguntarse por qué, los filósofos, no ha podido avanzar al paso de las teorías científicas. En el siglo XVIII, los filósofos consideraban todo el conocimiento humano, incluida la ciencia, como su campo, y discutían cuestiones como, ¿tuvo el universo un principio? Sin embargo, en los siglos XIX y XX, la ciencia se hizo demasiado técnica y matemáticas para ellos, y para cualquiera, excepto para unos pocos especialistas. Los filósofos redujeron tanto el campo de sus indagaciones que Wittgenstein, el filósofo más famoso de este siglo, dijo: “la única tarea que le queda a la filosofía es el análisis del lenguaje”. ¡Qué distancia desde la gran tradición filosófica de Aristóteles a Kant!”

Nos encontramos con Aristóteles, Kant, San Agustín, Popper, Berkeley, entre otros muchos, y vemos cómo algunas de sus obras han influido en la evolución de la física y de la observación del universo. Tras exponer los comienzos de las observaciones científicas pasa Hawking a comentar los conceptos de espacio y tiempo, la expansión del universo, el principio de incertidumbre, las partículas elementales, etc. Dejando al lector interesado en estas lides con buen sabor de boca.

“No obstante, si descubrimos una teoría completa, con el tiempo habrá de ser, en sus líneas maestras, comprensible para todos y no únicamente para unos pocos científicos. Entonces todos, filósofos, científicos y la gente corriente, seremos capaces de tomar parte en la discusión de por qué existe el universo y por qué existimos nosotros. Si encontrásemos una respuesta a esto, sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos el pensamiento de Dios.”

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Historia del tiempo. Del big bang a los agujeros negros.
Stephen W. Hawking.

Drakontos Bolsillo.