Publicado en Lecturas filosóficas

Historia de las mujeres filósofas

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Yo, Hiparquia, no seguí las costumbres del sexo femenino,

sino que con corazón varonil seguí a los fuertes perros.

No me gustó el manto sujeto con la fíbula,

ni el pie calzado y mi cinta se olvidó del perfume.

Voy descalza, con un bastón, un vestido me cubre los miembros

y tengo la dura tierra en vez de un lecho.

Soy dueña de mi vida para saber tanto

y más que las ménades para cazar.

A las mujeres,

epigrama de Antípatro dedicado a Hiparquia (s.II a.C.)

Antología, libro III.

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Gilles Ménage fue un gramático y escritor francés, estudioso de la filosofía y las lenguas clásicas, que se interesó por la aportación de las mujeres a la literatura y la filosofía. De este interés nació esta poco conocida obra,  Historia mulierum philosopharum, que data de 1690, y que fue ampliada hasta 1692, año de la muerte del autor.

 

En su índice encontramos una serie de pensadoras, unas más conocidas y otras menos, organizadas por escuelas.

-Filósofas de escuela incierta: Hipo, Aristoclea, Cleobulina, Aspasia, Diotima, Beronice, Pánfila, Clea, Eurídice, Julia Domna, Miro, Sosipatra, Antusa, Aganice, Eudocia (Atenaida), Santa catalina, Ana Comnena, Eudocia (esposa de Constantino Paleólogo), Panipersebata, Novella y Eloísa.

-Platónicas: Lastenia, Axiotea, Arria, Gemina (madre), Gemina (hija), Anfilia e Hipatia.

-Académicas: Cerellia

-Dialécticas: Argia, Teognida, Artemisia y Pantaclea.

-Cirenaicas: Arete

-Megáricas: Nicarete

-Cínicas: Hiparquia

-Peripatéticas: Teodora

-Epicúreas: Temista, Leoncio, Teófila (ver estoicas)

-Estoicas: Porcia, Arria (madre), Arria (hija), Fania y Teófila (ver epicúreas)

-Pitagóricas: Temistoclea, Teano (esposa de Pitágoras), Mia, Arignota, Damo, Sara, Timica, Filtis, Ocelo, Ecelo, Quilónide, Teano, Mia, Lastenia, Habotelia, Equecratia Tirsenis, Pisirrode, Nesteadusa, Boio, Babelima, Cleecma, Fintis, Perictione, Melisa, Ródope, Ptolemaide.

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Historia de las mujeres filósofas es un libro sin precedentes sobre las pensadoras de la Antigüedad. Parecido a una enciclopedia en esta obra se da cuenta de quiénes fueron y qué dijeron. Este libro devuelve la palabra a 65 mujeres que hoy difícilmente encontramos en algún libro. “Es que los filósofos han preferido olvidarlas, tal vez después de haberse apropiado de sus ideas” escribe Umberto Eco, que dice haber hojeado hasta tres enciclopedias sin haber encontrado nada de ellas, con excepción de Hipatia y algo de Eloísa.

 

¿Quiénes son estas mujeres evocadas por Ménage? ¿Cuál fue el criterio de Ménage para incluir o no un nombre en su lista de mujeres filósofas?  El escrito, ciertamente, no nos revela demasiado, pero si pensamos que es un intento de documentación hecho en el siglo XVII este incierto y pequeño diccionario de mujeres pesadoras es todo un logro.

Tras una atenta lectura del libro podemos observar que cada uno de los nombres citados  son nombres que  fueron alguna vez citados bajo el adjetivo de «filósofa» o incluido en alguna lista de filósofos; que las mujeres nombradas fueron familiares, discípulas o amigas de algún hombre sabio o filósofo; o bien que participaron  en alguna actividad vinculada a la filosofía. Con estos filtros Ménage encontró sesenta y cinco mujeres que podían ser denominadas filósofas y elaboró una relación descriptiva.

 

Ménage se apoya siempre en los textos clásicos que usa de fuente. Si se ha leído a Diógenes Laercio, autor de las Vidas de los filósofos ilustres, se reconocerá el estilo: anécdotas, recopilación de hechos, autores y citas, poca profundidad de análisis, etc. También podemos observar algo de influencia del Mulierum virtutes de Plutarco.

 

En la edición de la editorial Herder la obra viene precedida de una introducción muy interesante y más o menos completa de quién fue Gilles Ménage y cuáles fueron sus relaciones y aficiones; su amistad con Madame de Sévigné, Madame de La Rochefoucauld y Madame de La Fayette, asiduas a los cafés literarios femeninos y estudiosas, a pesar de los impedimentos de la época, quizás fueron un motivo o una inspiración para su estudio.

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Historia de las mujeres filósofas, Gilles Ménage. Editorial Herder.

Publicado en Filosofía en España, Ideas que van y vienen, Pensamientos robados

El desprecio a la cultura. El desprecio a las humanidades. Y el sistema educativo español.

Iba a escribir sobre el desprecio que este país vierte sobre la filosofía pero ya dispuesta al pataleo me extenderé un poco más, y dejaré para otra entrada próxima mi pataleo filosófico.

No son pocas las manifestaciones que se han hecho desde hace siglos acerca de que en España se piensa poco y mal, y que la educación y la cultura no son nuestros fuertes. Cervantes, Quevedo, Espronceda, Larra, Calderón, Gracián, Cadalso, Clarín, Sawa, Ortega y Gasset, Valle-Inclán, Unamuno, Ganivet, Baroja, Benavente, Ayala, y otros tantos, antiguos y modernos, no dejan de recordarnos en sus escritos lo becerros que podemos llegar a ser.

“De diez cabezas, nueve

Embisten y una piensa.

Nunca extrañéis que un bruto

Se descuerne luchando por la idea”

—–

Antonio Machado

 

Los interminables cambios en el sistema educativo han hecho que  esto se parezca cada vez  más a una película de los Hermanos Marx, un absurdo imposible de enderezar.

Groucho: ¡Vamos, Ravelli, ande un poco más rápido!

Chico: ¿Y para qué tanta prisa, jefe? No vamos a ninguna parte.

Groucho: En ese caso, corramos y acabemos de una vez.

—–

Groucho y Harpo. Detectives. Los hermanos Marx. Editorial Tusquets.

House-of-Stairs

No sé exactamente cuándo empezó este acabose de la educación que educaba y culturizaba, sólo sé que yo me vi afectada, de hecho casi la mayoría de mis conocimientos fueron obtenidos gracias a mi afición a la lectura y la curiosidad que me anima a no dejar de aprender, de investigar, de saber.

No sé en qué momento la memoria, la imaginación, el esfuerzo y la responsabilidad dejaron de ser  armas del estudiante para convertirse en carga y castigo. Mirad a la mayoría de los estudiantes de hoy en día: ni memoria, ni imaginación, ni esfuerzo, ni responsabilidad.

No sé en qué momento dejaron de ser importantes la historia, la filosofía, la literatura, las lenguas clásicas, es decir, todo lo que humaniza nuestros estudios y nos acerca a lo que somos. Nuestras raíces están ahí, pero parece que la modernidad, con su tecnologización y su aceleración, no admite nada que necesite del reposo, la reflexión, la mirada lúcida y la herramienta elemental: el cerebro.

La ignorancia nunca es revolucionaria. Y el saber sólo llega a través de una construcción y un entrenamiento completo de nuestras “células grises”. Y para ello se requiere esfuerzo y colaboración entre todas las partes implicadas en los que llamamos “sistema educativo”: responsables del aprendizaje  y de la educación (padres, profesores, ministros de educación, los propios estudiantes,… la sociedad al completo).

“Nadie educa a nadie. Nadie es educado por nadie: todos nos educamos juntos”

—–

Paulo Freire

 

Ya dijo Kant que los contenidos del conocimiento sin las estructuras del pensamiento son ciegos, pero que las estructuras del pensamiento sin los contenidos del conocimiento están vacías. No podemos dividir sin saber las tablas de multiplicar, ni manejar el diccionario sin saber el abecedario, no podemos traducir a César sin conocer las declinaciones, etc.

Antes de seguir quiero dejar claro que esto no es un ataque al ministro Wert en concreto, sino a todos y cada uno de los ministros de educación que hemos tenido en este país y que no han hecho NADA por mejorar la situación del sistema educativo. El ministro Gabilondo tampoco mejoró lo que había ni le dio cabida a la cultura en la escuela.

Claro que si echamos un vistazo rápido a lo que tenemos en nuestras revistas, cadenas de televisión, e incluso algunos periódicos, no es de extrañar que hablar de tener cultura pueda producir sarpullidos en algunos personajes.

Saber no mata. Aprender no duele. Tener cultura no está de más. Baroja en El árbol de la ciencia habla de la indiferencia del pueblo español ante ciertas cosas, una indiferencia que es el resultado de una penosa situación material y espiritual que es necesario “regenerar”.

–         Nuestro español bosteza.

¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?

Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?

–         El vacío es más bien en la cabeza.

—–

Antonio Machado

el vacio en la cabeza

 

Para enderezar la educación en este país necesitamos consensuar las necesidades de los estudiantes sin que medien ideologías, preferencias políticas, ni pactos con entidades religiosas o económicas. Necesitamos que se escuche a los profesores, esos profesionales que se dejan la vida en las aulas y que enseñan, culturizan y educan (ya que ni la familia ni la sociedad lo hace, pues parece ser un valor olvidado). Hay demasiados asesores pedagogos, psicólogos y sociólogos, ninguno de ellos, o casi ninguno, trabajando dentro de las aulas.

Que el sistema educativo necesita una mejora es obvio, y es algo en lo que estamos de acuerdo todos los que nos dedicamos, queremos dedicarnos, o nos hemos dedicado, a la profesión de enseñantes, pero esa mejora no puede pasar por recortar las horas de las asignaturas que culturizan y humanizan, que nos hacen comprender y nos hacen más libres y más capaces de pensar, razonar y ver más allá de nuestras propias narices.

Necesitamos equilibrar los conocimientos técnicos y científicos con los humanistas y culturales. Tenemos que crecer en todas nuestras dimensiones para conocer nuestras capacidades reales y no podemos negarles ese derecho, ese crecer en equilibrio, a las generaciones que están por venir.

—–

Y para cerrar rompo mi lanza por la Filosofía con palabras de Fernando Savater:

“La filosofía es una forma de buscar verdades y denunciar errores o falsedades que tiene ya más de dos mil quinientos años de historia. (…) la filosofía se ocupa de lo que inquieta a todos los seres humanos. Pero ellos (los filósofos) pensaron según la realidad en que vivieron, que no es igual a la tuya: o sea, las preguntas siguen vigentes en su mayor parte (¿qué es la verdad, la muerte, la libertad, el poder, la naturaleza, el tiempo, la belleza, etcétera?), aunque no conocieron, ni siquiera imaginaron la bomba atómica, los teléfonos móviles, Internet ni los videojuegos. ¿Qué significa esto? Pues que pueden ayudarte a pensar pero no pueden pensar en tu lugar: han recorrido parte del camino y gracias a ellos ya no tienes que empezar desde cero, pero tu vida humana en el mundo en que te ha tocado vivirla tienes que pensarla tú… y nadie más. Esto es lo más importante, para empezar y también para acabar: nadie piensa completamente solo porque todos recibimos ayuda de los demás humanos, de quienes vivieron antes y de quienes viven ahora con nosotros pero recuerda que nadie puede pensar en tu lugar ni exigir que te creas a pies juntillas lo que dice y que renuncies a pensar tú mismo”.

—–

Historia de la Filosofía. Sin temor ni temblor. Espasa.

*Reflexiones hechas al calor de la LOMCE, después de haber vivido la LOGSE y ejercido la LOE.