Publicado en Lecturas filosóficas

La metamorfosis, de Franz Kafka

¿Qué ocurriría si una mañana cualquiera tú cuerpo no fuese el mismo y te hubieras convertido en un insecto?

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Esto es lo que le ocurrió a Gregor Samsa.

Tras un largo día de trabajo, Gregor llega a casa, se va a la cama y a la mañana siguiente, cuando va a levantarse, se da cuenta de que él ya no es él, o al menos externamente.
Desde ese momento todo lo que se deriva de su transformación pertenece al campo del absurdo: su preocupación por levantarse de la cama y que nadie se dé cuenta del cambio, el no querer faltar al trabajo, la reacción de la familia, y todo lo que sucede hasta el desenlace final no es más que absurdo sobre absurdo.

Pero, ¿cuál es el mensaje de Kafka?

Mucho se ha debatido sobre ello:
– El existencialismo kafkiano que expresa el desaliento del hombre ante el absurdo del mundo: Samsa no logra entender que ha podido pasarle durante la noche, y no sabe qué hacer, intenta actuar como cada día pero su nuevo cuerpo se lo impide, su mente parece funcionar igual, nada ha cambiado… ¿O sí?

– La falta de libertad en un sistema socioeconómico que nos obliga a trabajar para vivir sin, finalmente, dejarnos tiempo para vivir: en la obra se ve reflejado que el horario laboral de Samsa no es el mejor para poder socializar y hacer otra cosa que o sea trabajar. Se va en el tren muy temprano por la mañana y regresa siempre tarde. En diversos momentos de la narración de deja ver como Gregor desea reunir el dinero necesario para pagar una deuda contraída por la familia y poder dejar el trabajo como comerciante de telas.

– El extrañamiento de los que nos rodean cuando cambiamos en algo: Gregor, aunque sabe que se ha transformado exteriormente se sabe igual por dentro, es él, es Gregor; pero su familia no logra reconocerle en ese bicho en el que ha mutado. Sólo su hermana parece ver algo familiar en él.
¿Por qué nadie sabe verle debajo de ese cuerpo nuevo si él no ha dejado de ser él?

– La muerte social de los que son diferentes: nuestro protagonista ya no pertenece al mismo grupo que el resto de los personajes de la narración. Está ahí y le dejan estar ahí, hasta cierto punto, por ser quién fue; pero a nadie le gusta ver cómo es ahora. ¿Por qué tememos a las personas que son diferentes?

La lectura de esta obra de Kafka invita a la reflexión profunda, a las preguntas incómodas, al análisis de la constante metáfora, a introducirnos en el absurdo… Entren, lean, y saquen sus propias conclusiones.

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Publicado en ¿Quién dice qué?

Albert Camus – sobre el suicidio y el absurdo

7 de noviembre de 1913 /7 de noviembre de 2013

100 aniversario del nacimiento de A. Camus

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“Matarse es, en cierto sentido y como en el melodrama, confesar. Es confesar que la vida nos supera o que no la entendemos. Mas no vayamos demasiado lejos en estas analogías y volvamos a las palabras corrientes. Es solamente confesar que ‘no vale la pena’. Vivir, naturalmente, jamás es fácil. Seguimos haciendo los gestos que la existencia pide por muchas razones, la primera de las cuales es la costumbre. Morir voluntariamente supone que hemos reconocido, aunque sea instintivamente, el carácter ridículo de esta costumbre, la ausencia de toda razón profunda para vivir, el carácter insensato de esa agitación cotidiana y la inutilidad del sufrimiento.

¿Cuál es, pues, ese incalculable sentimiento que priva al espíritu del sueño necesario para su vida? Un mundo que podemos explicar, aunque sea con malas razones, es un mundo familiar. Pero en cambio en un universo privado de pronto de ilusiones y de luces, el hombre se siente extranjero. Es un destierrro sin remedio, pues está privado de los recuerdos de una patria perdida o de la esperanza de una tierra prometida. Ese divorcio entre el hombre y su vida, el actor y su decorado, es propiamente el sentido de lo absurdo. Y como todos los hombres sanos han pensado en el suicido, cabe reconocer, sin más explicaciones, que hay un lazo directo entre ese sentimiento y la aspiración a la nada.”

Albert Camus, El mito de Sísifo, Alianza, 16