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Amores filosóficos

Amores filosóficos

 

Publicado en Cine con filosofía

Los Idus de Marzo

Resumen:

Un joven idealista (Ryan Gosling) empieza a trabajar como director de comunicación para un prometedor candidato (George Clooney) que se presenta a las elecciones primarias del Partido Demócrata. Durante la campaña tendrá la oportunidad de comprobar hasta qué extremos se puede llegar con tal de alcanzar el éxito político.

(FILMAFFINITY)

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Comentario:

Cuenta Plutarco en su Vidas paralelas que un vidente avisa a Julio César de que atentarían contra su vida durante los idus de marzo:

“Lo que es más extraordinario aún es que un vidente le había advertido del grave peligro que le amenazaba en los idus de marzo, y ese día cuando iba al Senado, Julio César encontró al vidente y riendo le dijo: «Los idus de marzo ya han llegado»; a lo que el vidente contestó compasivamente: «Sí, pero aún no han acabado»”.

Como el vidente a Julio César, la historia nos enseña que fiarse de los políticos no es sensato; confiar en sus palabras es de necios, pero aún así el idealismo, la esperanza quizá, y el deseo de hacer de este mundo un sitio mejor hace que algunos de nosotros confiemos en ciertas personas para llevar las riendas de la organización social e incluso ayudamos a ello.  Esto es lo que le ocurre al protagonista de esta película, Stephen Meyers, cuando decide trabajar como secretario de prensa del gobernador por Ohio, Mike Morris.

“Te decepcionará tarde o temprano”

El propio Mike Morris advierte a Meyers que tarde o temprano las personas acaban decepcionándote, que no se puede confiar en nadie de forma absoluta, que ellos viven en y de la política y que, hay veces, que no se puede decir la verdad, lo que no significa que haya que mentir, sólo obviar u ocultar.

Meyers entonces le dice a su candidato: “Entonces no sólo diga esto o aquello, cúmplalo”. Esta es la solución de este idealista: que el candidato cumpla su palabra, la palabra que ofrece a los votantes… Pero no es tan fácil.

Believe

Así nos encontramos con un idealista al que, en cierto momento, una periodista pregunta:

“¿Te crees las chorradas de tu candidato?”

Y su respuesta es tajantemente afirmativa, pues si no creyese en sus palabras no estaría trabajando para él. Y es cierto, el protagonista tiene fe en este político de supuesta moral intachable y de grandes ideas de progreso y paz; y no sólo tiene fe en el político sino que tiene fe en el sistema.

Es esta fe lo que más tarde hará que la decepción sea grande y, al final, el idealista deje de serlo.

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“Todo va bien cuando se hace lo correcto”

Esa es la idea que mueve a Stephen en todo momento hasta que llega la decepción y entonces llega la crisis: ¿vender ideas a cambio de votos? ¿Qué es lo correcto? ¿Puede ser buena una sociedad cuyos representantes son incoherentes y corruptos? ¿Puede ser una sociedad buena si no lo son sus individuos?

Desde el principio podemos ver ideas que leemos en la obra de Maquiavelo. Para hacer campaña el fin justifica los medios y, aunque Meyers al principio no sea consciente, tan útil es la virtud como la fortuna.

También encontramos rastros de Plauto y su “lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit”; sólo que en este caso sí saben los lobos quién es el otro, conocen a quien van a destruir y aún así, lo hacen.

¿Amigos?

No hay peor animal que el hombre:

“Y aquí se debe señalar que el odio se conquista tanto mediante la buenas obras como mediante las malas; por eso, como ya he dicho con anterioridad, un príncipe que quiera conservar el estado se ve forzado a menudo a no ser bueno, porque cuando aquella colectividad -sea el pueblo, o los soldados, o los grandes- de la que estimas verte necesitado para mantenerte, está corrompida, te conviene seguir su humor para satisfacerla y entonces las buenas obras te son enemigas”. El príncipe, Maquiavelo.

Y así parece que es para Stephan Meyers.

 

Ficha técnica:

TÍTULO ORIGINAL The Ides of March
AÑO 2011
DURACIÓN 101 min.
PAÍS USA
DIRECTOR George Clooney
GUIÓN George Clooney, Grant Heslov (Obra: Beau Willimon)
MÚSICA Alexandre Desplat
FOTOGRAFÍA Phedon Papamichael
REPARTO Ryan Gosling, George Clooney, Paul Giamatti, Marisa Tomei, Philip Seymour Hoffman, Evan Rachel Wood, Jeffrey Wright, Max Minghella, Jennifer Ehle
PREMIOS 2011: Oscar: Nominada a Mejor guión adaptado
2011: Globos de Oro: 4 nominaciones, incluyendo Mejor película dramática
2011: Premios BAFTA: Nominada a Mejor actor secundario (Hoffman) y guión adaptado
2011: Critics Choice Awards: Nominada a Mejor reparto
2011: National Board of Review (NBR): Top 10 – Mejores películas del año
2011: Festival de Venecia: Sección oficial largometrajes a concurso
2011: Festival de Toronto: Sección oficial largometrajes a concurso
2011: Nominada Premios David di Donatello: Mejor película extranjera

 Idea original:

La película está basada en la obra teatral de Beau Willimon ‘Farragut North’, estrenada en el off Broadway en 2008.

 

Publicado en Filosofía en España

Hay gente pa tó

por Francisco Robles

publicado en ABC 19/02/2013

Les robaron la Literatura y ahora pretenden llevarse lo poco que queda de la Filosofía. Quieren replicantes de sus ideas simples, de sus consignas ramplonas

La Logse no es una ley concreta perpetrada por un gobierno concreto. La Logse es una forma de cargarse la educación, un plan perfectamente diseñado para terminar con el conocimiento y la cultura en los jóvenes que serán los adultos del mañana o del pasado mañana: la prolongación de esta adolescencia laxa y caprichosa va más allá de la treintena, y dentro de poco se solapará con las prejubilaciones que propugnan los que defienden el Estado del bienestar haciendo todo lo posible para minarlo desde dentro.

La Logse le ha robado a una generación de jóvenes la posibilidad de acceder a las humanidades que nos distinguen de la raíz animal que nos liga con la naturaleza. La Logse se ha disfrazado con ropajes progres, que son todo lo contrario del progresismo. Y la Logse se ha camuflado con otras siglas como la actual LOMCE, porque ya se sabe que en España cambiamos más de sistema educativo que de ropa interior. Así nos va. Ahora, con un partido teóricamente comprometido con la educación sin hipotecas logsianas, la Filosofía con la mayúscula del estudio vuelve a replegar velas en los planes educativos.

Pienso, luego existo: eso también dice el cerdo cuando le dan de comer la rebujina que nada tiene que ver con la bellota. El pensamiento, que es la piedra angular que le sirve a Descartes para asentar la misma existencia humana más allá de las apariencias provocadas por los sentidos, es el enemigo principal de la demagogia. Por eso los políticos de uno y otro signo se empeñan en alejarlo de las mentes votantes, que no pensantes. Es más sencillo crear una consigna que resolver un silogismo. Es más simple tragarse un eslogan que empezar a construir el conocimiento con los cimientos de Heráclito y Parménides. Se convence antes a un sectario que a un socrático. Y no hay mejor forma de salir de la caverna que excavan las ideologías, que leyendo el mito platónico donde el alma se complace con la idea de la belleza.

Cuando uno vuelve la vista atrás, se encuentra con el asombro de aquel adolescente que sentía el placer de la inteligencia cuando descifraba la potencia y el acto en Aristóteles, cuando se enfrentaba con la escolástica o con la mayéutica, cuando se elevaba con San Agustín y se hundía en la condición humana según Hobbes. Kant nos mostraba las categorías que servían para clasificar los conocimientos, y la necesidad del imperativo categórico que nos subía al escalón de la ética. La vida era un soplo que fluía cuando Bergson abría las ventanas del ser, y Hegel nos obligaba a devanarnos los sesos con sus construcciones dialécticas. El marxismo arrojaba luz a la explotación del hombre por el hombre, aunque sus seguidores lo pervirtieran antes de llevarlo a una praxis que estaba destinada al fracaso.

Les robaron la Literatura y ahora pretenden llevarse lo poco que queda de la Filosofía. Quieren replicantes de sus ideas simples, de sus consignas ramplonas, de esa demagogia que tiene su mejor antídoto en el conocimiento y la reflexión. Gracias a esta degradación intelectual de la enseñanza, cuando un alumno se ponga gallito y pregunte qué es la Filosofía, mirará a ese profesor de una optativa residual y pronunciará la frase del Gallo: «Hay gente pa tó».

salvemos a la filosofía