Publicado en Filosofía en España

Recogida de Firmas en defensa de la Filosofía y sus profesores en la LOMCE

Para: Ministerio de Educación, Cultura y Deportes

MANIFIESTO DE APOYO DEL COLEGIO DE DOCTORES Y LICENCIADOS EN FILOSOFÍA Y LETRAS Y EN CIENCIAS DE MADRID A LA FILOSOFÍA Y SUS PROFESORES EN LA LOMCE

El Colegio manifiesta su rechazo al tratamiento que en los sucesivos borradores de la LOMCE tiene la asignatura de Filosofía y declara su apoyo a las diferentes manifestaciones de protesta difundidas por diversos colectivos del sector, especialmente la promovida por la Conferencia de Decanos de las Facultades de Filosofía de España y la Red Española de Filosofía (REF).

El último borrador de la nueva Ley educativa elimina dos de las tres materias obligatorias que componen el ciclo de estudios de Filosofía en la Educación Secundaria (La Ética de 4º de ESO, denominada actualmente Educación Ético- Cívica y la Historia de la Filosofía de 2º de Bachillerato) y deja como materia obligatoria solo la Filosofía de primer curso.

Desde este Colegio (de Profesional de Filósofos de Madrid) consideramos que es un recorte que no tiene justificación alguna y que irá en detrimento de la formación humanística de nuestros alumnos, tan necesaria en estos momentos.

Queremos, además, hacer público el apoyo a los profesores que imparten estas materias y defender su labor en un contexto de recursos y salarios mejorables.

Nuestro Colegio, institución centenaria, nacida en 1899, tiene en su haber un largo recorrido en defensa de esta materia y de los docentes que la imparten, y solicita al Ministerio de Educación que continúen las tres materias obligatorias de Filosofía en los últimos cursos de la Educación Secundaria (4º ESO y 1º y 2º de Bachillerato), y así mantener su categoría de materia troncal, tal y como ha sido hasta la fecha.

Consideramos que cualquier reforma educativa, al margen del signo político que la inspire, ha de dar una marcada relevancia a la Filosofía, como lo ha de hacer con el resto de las asignaturas humanísticas que ofrecen a los alumnos una formación integral imprescindible para su futuro como ciudadanos libres, integrados en la sociedad y adecuadamente preparados.

La Filosofía es una de las columnas vertebrales de la Civilización Occidental y ha sido uno de los ejes de desarrollo del pensamiento, del avance científico y de la conquista de las libertades. Sin el adecuado conocimiento de la Historia de la Filosofía y de la obra de los principales filósofos, estaremos formando ciudadanos incapaces de comprender el mundo en el que viven y de luchar por mejorarlo.

Unámonos en la defensa del adecuado mantenimiento de la Historia de la Filosofía como asignatura troncal, al menos en los bachilleratos de Humanidades y Ciencias Sociales. Por lo tanto, invitamos a nuestros colegiados y a todos los ciudadanos que así lo consideren a sumarse con su firma a:  http://peticionpublica.es/pview.aspx?pi=cdl2014

Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de Madrid

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Publicado en ¿Quién dice qué?

Miguel de Unamuno, Fragmentos sobre la eternidad

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“Yo, señor mío, escribo con la sangre de mi corazón, no con tinta neutra, mis pensamientos, muchas veces contradictorios entre sí, mis dudas, mis anhelos, mis sedes y hambres de espíritu; no redacto conclusiones. (….) Y sé que todo pensamiento escrito con sangre del corazón es una cosa de belleza, digan lo que quieran los artistas de la forma”.

De mi vida

“Y bien -se me dirá….: ¿cuál es tu religión?. Y yo responderé: Mi religión es buscar la verdad en la vida y la vida en la verdad, aun a sabiendas de que no he de encontrarla mientras viva; mi religión es luchar incesante e incansablemente con el misterio; mi religión es luchar con Dios desde el romper del alaba hasta el caer de la noche, como dicen que con Él luchó Jacob”

Mi religión y otros ensayos

“¡Eternidad!, ¡eternidad! Éste es el anhelo; la sed de eternidad es lo que se llama a mor entre los hombres, y quien a otro ama es que quiere eternizarse en él. Lo que o es eterno tampoco es real. (…) No quiero morirme; yo no quiero, ni quiero quererlo; quiero vivir siempre, siempre, siempre, y vivir yo, este pobre yo que me soy y me siento ser ahora y aquí, y por eso me tortura el problema de la duración de mi lama, de la mía propia”.

Del sentimiento trágico de la vida

“Porque si no, me atormentaría tanto, que acabaría gritándola en medio de la plaza, y eso jamás, jamás, jamás. Yo estoy para hacer vivir a las almas de mis feligreses, para hacerlos felices, para hacerles que se sueñen inmortales y no para matarlos. Lo que aquí hace falta es que vivan sanamente, que vivan en unanimidad de sentido, y con la verdad, con mi verdad, no vivirían. Que vivan. Y esto hace la Iglesia, hacerlos vivir. ¿Religión verdadera? Todas las religiones son verdaderas en cuanto hacer vivir espiritualmente a los pueblos que las profesan, en cuanto las consuelan de haber tenido que nacer para morir, y para cada pueblo la religión más verdadera es la suya, la que ha hecho. ¿Y la mia? La mía es consolarme en consolar a los demás aunque el consuelo que les doy no sea el mío”.

San Manuel Bueno, mártir

“No puede ser, Augusto, no puede ser. Ha llegado tu hora. Está escrito y no puedo volverme atrás. Te morirás. (…) No quiere usted dejarme ser yo, salir de la niebla, vivir, vivir, vivir. Verme, oírme, tocarme, sentirme, dolerme, serme. ¿Conque no lo quiere? ¿Conque he de morir ente de ficción? Pues bien, mi señor creador don Miguel, también usted morirá, también usted y se volverá  la nada de la que salió… ¡Dios dejará de soñarle! ¡Se morirá usted, sí, se morirá, aunque no lo quiera; se morirá y se morirán todos los que lean mi historia, todos, todos, sin quedar uno! ¡Entes de ficción como yo; lo mismo que yo! Se morirán todos, todos, todos. Os lo digo yo, Augusto Pérez, ente ficticio como vosotros, nivolesco, lo mismo que vosotros. Porque usted, mi creador, mi don Miguel, no usted más que otro ente nivolesco, y entes nivolescos sus lectores, lo mismo que yo, Augusto Pérez, que su víctima”.

Niebla

don miguel

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Esto no es un programa, Tiqqun

“La guerra contra el Imperio debe llevarse ahora a un terreno total, el terreno ético de las formas-de-vida”.

¿Qué es TIQQUN?

Es un concepto filosófico emanado de la revista del mismo nombre (Tiqqun, 1999) y que designa a un autor colectivo, como “el lugar del espíritu del cual provienen estos escritos”.

Este nombre, transcripción francesa del original, proviene del hebreo Tikún Olam, que significa restitución, reparación y redención, y que se utiliza a menudo para explicar el concepto judío de justicia social.

Por su estilo poético y de compromiso político, se emparenta con las teorías situacionistas (organización artística e intelectual cuyo objetivo es acabar con la sociedad de clases) y al letrismo (movimiento poético de vanguardia atento al valor sonoro de las palabras).

Tiqqun está muy influenciada por la obra del filósofo italiano Giorgio Agamben, el copncepto de ingenio desarrollado por Toni Negri y Michael Hardt, la sociedad de control estudiada por Gilles Deleuze, así como por el análisis del biopoder de Michel Foucault.

Ningún artículo de Tiqqun está firmado.

estonoesunprograma

Con la obra Esto no es un programa se nos anima a elegir nuestra estrategia para enfrentarnos al mundo. A este mundo. Elegir entre ser protagonistas o dejarnos conducir  por los que dibujan la realidad, que, finamente, vivimos: renunciar al yo, aceptar la colectividad para ganar un poco de paz.

Ya no es la sociedad la que está separada en dos, sino el propio ciudadano, el propio individuo, que se divide entre buscar su forma-de-vida y la forma-de-vida-del-Estado, que se le ofrece como única alternativa viable y lógica, tensando las relaciones del individuo consigo mismo y con la sociedad en la que está siendo, o al menos, intentado ser.

Ahora “el Imperio es el enemigo” (Susan George). Es el “Imperio” quien califica a su “enemigo” como “terrorista”, que no es más que cualquiera que esté en contra del Imperio. Y es el propio Imperio el que diseña las acciones que irán en su contra para, así, poder oponerse a sus enemigos naturales que no son otros que aquellos que no aceptan la pertenencia a ese Imperio impuesto.

Con argumentos que vienen de lejos -movimientos de los años 60 y 70- se nos recuerda que estamos inmersos en una sociedad que nos hace pensar que somos libres y que elegimos donde estar cuando no es así. Porque cuando realmente elegimos donde estar, estamos fuera del Imperio, a menos que hayamos elegido sus premisas para destacar.

El Partido Imaginario se opone a la sociedad homogénea. Se trata de salir de la masa, de adquirir individualidad, personeidad; porque, precisamente, un individuo, como tal, como uno, es riesgo, es sinónimo de “loco terrorista en potencia”.  También defiende la idea de la no existencia de “la plebe”, mas sí de “plebe”; es decir, en cada grupo social, en cada clase hay plebe, personas que causan la parálisis del ser y el hacer.
Esa conciencia de autonomía e individualidad se transmite con más fuerza al ser-mujer. Escapar de las actuaciones cotidianas que el Imperio enseña y transmite: trabajo doméstico, reproducción de fuerza de trabajo masculina, silencio forzoso, desapropiación de ser nosotras-mismas,… Los que el Imperio consideraba -y considera- excluidos no quieren seguir siendolo, no quieren seguir callados, esperando que en algún momento les toque poder ser parte del Imperio.

“Me mantengo alejado de quienes esperan que el azar, el sueño, el tumulto, les dé oportunidad de escapar a sus insuficiencias. Me recuerdan demasiado a quienes antaño creían que era cosa de Dios la tarea de salvar sus existencias truncadas”.

Georges Bataille

Así, cada espacio conquistado “al ambiente hostil debe corresponderse con nuestra capacidad de utilizarlo, reconfigurarlo y habitarlo”. No se trata, pues, de ganar, sino de saber ganar y saber utilizar esa victoria para la construcción, para la iniciativa positiva.

Pero no penséis al leer todo esto que se busca un mundo mejor, afirman los autores que “no hay necesidad de que nuestras acciones de destrucción, de sabotaje, vayan seguidas de alguna explicación debidamente enfrentada por la Razón humana”. No se trabaja en pos de un mundo mejor sino que se busca la oposición a la totalidad, a la gestión imperante; se busca la no-participación en el juego social. El concepto de comunidad humana es sólo utopía. No es, por tanto, un peldaño más en la tradición marxista del análisis social.

Esta nueva forma de “guerra” nos exige un nuevo concepto: el sabernos VIVOS. Que el propio Imperio no acapare nuestro tiempo en su totalidad. Se trata, en fin, de encontrar, nuevos espacios, nuevas existencias .

Esto no es un programa nos invita a reflexionar profunda y duramente sobre nuestra sociedad, y sobre nosotros mismos y nuestras formas-de-vida, sobre la acción de la publicidad, la guerra psicológica, la manipulación social de los afectos, los efectos de los medios de (des)información… Nos obliga a pensar sobre la normalización de las acciones del Imperio escondidas bajo pretensiones de protección (guerras preventivas, vigilancias constantes,…). Nos obliga a pensar sobre el cambio de los afectos de la gente sobre los personajes que nos “seducen”, ¿es lógico admirar a personas como Berlusconi -en el caso de España tenemos un largo listado de ineptos y personajillos que la prensa colorista eleva y alaba-?

Curioso es también el paralelismo constante que se advierte bajo las palabras con el Imperio Romano, el uso de los conceptos de ciudadano, Imperio y esclavo, trabajo y libertad. Como si la historia fuera una y cíclica, sólo cambiante con respecto a las modas y la tecnología pero igual en todo lo demás, incluso en el impulso de revolución, impulso que hay que cambiar, que hay que adaptar a los tiempos para dar posibilidad a su triunfo. Necesitamos un cambio, pero al mismo tiempo tememos ese cambio: lo que podamos ganar tanto como lo que podamos perder.

A pesar de todo, sin pensarlo, sin buscarlo, estaremos logrando una comunidad, una nueva humanidad. “Llega la primavera”.

a cada persona su propia máscaraEsto no es un programa. (Ceci n’est pas un programme). Tiqqun, 2009. Traducción de Javier Palacio, 2014. Errata Naturae Editores.

 

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Encuentro Intl. con Slavoj Zizek: “Un intelectual para el s.XXI”, 21-25 de septiembre de 2015, Granada‏

La SAF (Sociedad Académica de Filosofía) nos informa:

'Encuentro Intl. con Slavoj Zizek: "Un intelectual para el s.XXI", 21-25 de
septiembre de 2015, Granada'
 
Os informamos del “Encuentro Internacional con Slavoj Zizek”, organizado por
el Centro Mediterráneo de la Universidad de Granada y que tendrá lugar en
Granada entre los días 21 y 25 de septiembre.
 
En enlace con toda la información es el siguiente:
 http://www.ugr.es/~cm/accesos/gr14.html

 
Puede acceder al contenido completo de esta entrada en el siguiente enlace:
http://safil.es/encuentro-intl-con-slavoj-zizek-un-intelectual-para-el-s-xxi-21-25-de-septiembre-de-2015-granada
 
 zizek

Publicado en Filosofía en Sevilla, Ideas que van y vienen

Recuerdos de una estudiante -que fue- de Filosofía. La facultad.

Hace ya algún tiempo, en los comentarios que me dejan en las entradas de este blog, Javi me preguntó por mi experiencia en la facultad de filosofía. Voy a tirar de memoria y os cuento.

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Suelen decir que los años de universidad son los mejores y yo no voy a negar ese principio casi universal, aunque reconozco que intelectualmente esperaba algo más. De hecho, estoy aprendiendo más sobre filosofía “después de” que “durante”.

En la facultad, como en todos lados, “hay gente pa tó” -como le dijo el torero a Ortega-. Hay profesores a los que terminas admirando, y deseando que lleguen sus clases para absorber todo el jugo de las horas que pasas con ellos en el aula, pero también están los otros, aquellos que hacen de la filosofía algo gris y muerto, a los que les preocupa más sus artículos e investigaciones que transmitir conocimientos y “despertar al filósofo” que llevamos dentro los alumnos. También hay un tercer tipo, aquellos que no parecen nada del otro mundo y te van dejando huella, poco a poco, sin que te des cuenta y, ahora, cuando miras hacia atrás, reconoces su labor y te admiras de como dejaron esa huella.

Lo mejor de los años de facultad son los compañeros, las horas de cafetería y las de biblioteca. Así sí se aprende de verdad. Buscando a los mejores y hablando con ellos. Sentándote horas en la biblioteca, en la cafetería o en el patio rodeada de libros o de compañeros/amigos para conversar. O para jugar al ajedrez.

Conversar. Ese es el método. Una de las pocas cosas que Platón nos transmitió de Sócrates con las que siempre estaré de acuerdo. Esa es la forma de llegar a la filosofía tras adquirir ciertos conocimientos. Y eso es lo que le falta a la facultad de filosofía, o lo que le faltaba cuando yo estudiaba en ella: la exposición teórica de los conocimientos es, aunque no en todas las asignaturas, impecable, pero la metodología del trabajo filosófico flaqueaba precisamente en que le faltaba filosofía, le faltaba que los alumnos filosofáramos más.

Pero no había problema, para filosofar nos teníamos a nosotros, estudiantes de filosofía, los unos a los otros; y teníamos también a Manolo, que hacía las fotocopias en el cuartucho frente a la sala de estudio, y que sabía todo y más sobre cualquier cosa; sin olvidar al personal de la cafetería, grandes personas todos.

Cuando me preguntan, que lo hacen, si me arrepiento de haber escogido Filosofía para estudiar en la universidad la respuesta siempre es la misma: NO. No me arrepiento. Es cierto que muchas cosas no me gustaron en la facultad y que -el paso por allí- no era lo que yo había imaginado -supongo que la idealización platónica me jugó una mala pasada- pero no me arrepiento de haber estudiado Filosofía porque me ha dado muchas herramientas que antes no tenía y me ha permitido y, aún hoy, me permite conocer a personas que me ayudan a crecer y avanzar en el camino de la vida de una forma diferente a como lo harían las personas dedicadas a otros estudios, a otros caminos.

Escribió Xavier Zubiri en el prólogo a la Historia de la Filosofía de Javier Marías:

En el curso de la historia nos encontramos con tres conceptos distintos de filosofía, que emergen en última instancia de tres dimensiones del hombre:

1º La filosofía como un saber acerca de las cosas.

2º La filosofía como una dirección para el mundo y la vida.

3º La filosofía como una forma de vida y, por tanto, como algo que acontece.

En realidad, estas tres concepciones de la filosofía, que corresponden a tres concepciones distintas de la inteligencia, conducen a tres formas absolutamente distintas de la intelectualidad. De ellas ha ido nutriéndose sucesiva o simultáneamente el mundo, y a veces hasta el mismo pensador. Las tres convergen de una manera especial en nuestra situación , y plantean de nuevo en forma punzante y urgente  el problema de la filosofía y de la inteligencia misma. Estas tres dimensiones de la inteligencia nos han llegado tal vez dislocadas por los cauces de la historia, y la inteligencia ha comenzado a pagar en sí misma su propia deformación. La tratar de reformarse reservará seguramente para el futuro nuevas formas de intelectualidad. Como todas las precedentes, serán asimismo defectuosas, mejor aún, limitadas, lo cual no las descalifica, porque el hombrees siempre lo que es gracias a sus limitaciones, que le dan a elegir lo que puede ser. Y al sentir su propio limitación, los intelectuales de entonces volverán a la raíz de donde partieron, como nos vemos retrotraídos hoy a la raíz de donde partimos. Y esto es la historia: una situación que implica otra pasada como algo real que está posibilitando nuestra propia situación.

El lugar vital en el que ahora estoy, en el que soy, en el que me reconozco, lo es por lo que elegí en su momento, y en este caso, en el tema que tratamos, fue el estar -pasar- en la Facultad de Filosofía.

Y como escribió Platón:

Es hermoso y divino el ímpetu ardiente que te lanza a las razones de las cosas; pero ejercítate y adiéstrate en estos ejercicios que en apariencia no sirven para nada, y que el vulgo llama palabrería sutil, mientras aún eres joven; de lo contrario, la verdad de te escapará de entre las manos

Parménides, 135d

La filosofía, ni estudiarla ni trabajarla, y más en estos tiempos, es tarea grata, ni fácil. Pero si es lo que te llama, ve a por ella. Súfrela y disfrútala. No creo que te arrepientas, yo nunca lo he hecho.

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Esta entrada está dedicada a Javi, que la pidió.

A Juan Arana, Ignacio Salazar, Gemma Vicente, Montse Negre, Pablo Badillo, Antonio Hermosa, Marcelino Rodríguez, Teresa Bejarano, Enrique Bocardo, Jorge López, César Moreno, Jesús Navarro, Avelina Cecilia, Ángel Nepomuceno, Francisco Rodríguez Valls, Miguel Pastor, y tantos profesores que dejaron huella.

A mi compañeros y amigos. Los que fueron y los que aún son.

A Sor Mercedes Martín, Sor Mª Carmen Canales y Joaquín, mis profesores de filosofía en bachillerato.

Y a mis padres que me dijeron: “Estudia lo que quieras, lo que te apasione, que ya trabajarás en lo que puedas”.