Ya estamos en un nuevo año, un nuevo periodo de tiempo que hay que cumplimentar antes de llegar al fin del camino.

 

Y cual es la señal inequívoca de que hemos pasado de 2007 a 2008, pues el inequívoco concierto de Año Nuevo que todos los años nos regala la Orquesta Filarmónica de Viena, o lo que es lo mismo, la Wiener Philharmoniker, este año magistralmente dirigida por el francés Georges Prête.

 

Ufffffffffffff, ¡qué conciertazo que han dado este año!

La Overtüre zu ‘Indigo und die vierzig Räuber’, la Libelula o ‘Die libelle’ (polka mazurca op.204), el Orpheus-quadrille (op.236),… para los 83 años que tiene el director francés fue un concierto muy movidito.

Ha sido de los mejores que he escuchado en estos últimos años, junto con el que Seiji Ozawa dirigió en 2002.

… Qué allegros, qué energía, qué forma de dirigir, y qué forma de meterse al público en el bolsillo.  El homenaje al próximo encuentro futbolístico entre Austria y Suiza en 2008, ballet vienés incluido…. Esa pieza de Josef StrauB, la Sport Polka (schnell.op.170), interpretada por la filarmónica con bufandas de la selección austriaca incluidas, la tarjeta amarilla  de Prête al primer violín, y la tarjeta roja de este al director. Divertidísima pieza clásica actualizada e interpretada brillantemente.

El final del concierto una verdadera joya: la felicitación de Año Nuevo del director medio en alemán medio en francés, el An der schönene valúen Donau (op.314), es decir, el archiconocido Danubio Azul, con el ballet en el patio de butacas entre el público, impresionado por esta nueva característica… Y, por fin, la esperada Radetzkymarsch (op.228). Genial.

 

Y este año, en compañía de un inmenso catarro que me ha tenido en casa casi 5 días encerrada, pude escuchar el concierto en directo, en su día y a su hora; normalmente lo escucho grabado. Creo que fue una buena forma de empezar el año.

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El año que viene le toca dirigir a Daniel Barenboim… esperaré impaciente mi próxima cita con la Wiener Philharmoniker, quien sabe… quizás alguna vez pueda ir a Viena y disfrutar del concierto de Año Nuevo en riguroso directo, je, je, je


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