“Adelante. ¡Y, a pesar de todo, adelante por el camino de la sabiduría, a buen paso, con buena fe! ¡Seas como fueres, sírvete a ti mismo como fuente de experiencia! Deja de lado el disgusto de tu ser, perdónate tu yo, puesto que en cualquier caso tiene en ti mismo una escalera de cien peldaños, por los cuales puedes subir al conocimiento. La edad a la que te sientes con amargura proyectado te llama feliz por esta fortuna; te grita que hoy eres hecho partícipe de experiencias de las que los hombres futuros deberán quizá prescindir. No desprecies el haber sido aún religioso; pondera bien la ventaja de haber tenido un genuino acceso al arte. ¿No puedes, precisamente con la ayuda de estas experiencias, recorrer con más conciencia enormes etapas de la pasada humanidad? ¿No han tal vez crecido, precisamente sobre aquel terreno que a veces te desagrada, sobre el terreno del pensamiento no puro, muchos de los espléndidos frutos de la vieja cultura? Es necesario haber amado religión y arte como madre y nodriza, de otro modo no se puede ser sabios. Pero es necesario saber mirar más allá de ellas, es necesario perder la costumbre de ellas; sise permanece en su poder, no se las entiende. (…) Encamínate hacia atrás, pisando las huellas sobre las que la humanidad hizo su doloroso y gran camino en el desierto el pasado: así aprenderá del modo más claro hacia que regiones no puede ir la futura humanidad. (…)”.

                                                                                                 

Humano, demasiado humano. F. Nietzsche

Aforismo 292


Descubre más desde El rincón de Sofista

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.