Porque nadie puede saber por ti.
Nadie puede crecer por ti.
Nadie puede buscar por tí.
Nadie puede hacer por tí lo que tu mismo debes hacer.
La existencia no admite representantes.
Nadie puede crecer por ti.
Nadie puede buscar por tí.
Nadie puede hacer por tí lo que tu mismo debes hacer.
La existencia no admite representantes.
No recuerdo de quién es la frase, si de Jorge Bucay o de Paulo Coelo, o si ellos a su vez la citan de otro alguien, pero me gusta. Es esta una sentencia importante. Porque la construcción del yo es eso: una existencia sin representantes.
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