El pasado 12 de octubre, se celebró el Día de la Hispanidad, o Día de la Fiesta Nacional, como le llaman ahora, o el Día de la Raza como le llamaban antes… que le llamen como quieran me da lo mismo. Mi escrito va por otro lado. El mismo 12 de octubre, hace setenta años, en 1936, Miguel de Unamuno al grito de "Vencereís, pero no convencereís" afirmo su total independencia frente a cualquier tipo de pensamiento político.
En el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, de la cual era rector, en la que los símbolos del nuevo regimen que se erigía, lucían, el pensador español se enfrentó a aquellos que querían ver España dividida. El hecho ha pasado sin pena ni gloria, como casi todos los hechos que en este país refieren a sus pensadores, (porque los hubo, los hay y los habrá), pero ocurrió.
En ese Paraninfo presidían el acto del Día de la Raza Unamuno, el general Millán Astray, Carmen Polo de Franco, y autoridades militares, eclesiásticas y civiles, todos hablaron de la adhesión al nuevo régimen hasta que llego el turno del filósofo y "estalló la tormenta": todos los presentes habían dicho sí y él dijo no. Afirmó que lo que se intentaba llevar a cabo era una guerra incivil, y que vencer, no es convencer.
Gritó contra la barbarie de ver enfrentarse hermanos contra hermanos, grito contra la idea de ser guiado por la fuerza, de ser dirigido hacia la sinrazón,… gritó contra la opresión que iban a sufrir las comunidades vasca y catalana, gritó contra la insolidaridad y la pasividad de la Iglesia Católica frente al conflicto… gritó y a su grito el general Millán Astray respondió con un simple: ¡Mueran los intelectuales! ¡Muera el pensamiento!. Y se expulsó a Don Miguel  de la Universidad, se le retiró de su cargo, y se le dejó en el olvido.
Al salir ese día de la universidad se le despidió con los gritos de rojo y traidor. Se quedó solo, más solo que nunca.
 
Pero no confundaís. Unamuno era un crítico, un espíritu libre, que estuvo contra el nuevo regimen, como en su día estuvo contra la República cuando esta empezo a ser lo que no debía, estaba en contra de cualquier movimiento político que fuese contra el ser humano, y por supuesto se opuso a un régimen en el que veia una incipiente "guerra incivil de grado sumo".
 
Era, y es, Unamuno una memoria incómoda. Un pensador español casi desconocido e irrepetible. Es por ello, que le brindo este pequeño homenaje, como aprendiz de filósofo que soy… para saber siempre ser crítica con todo aquello con lo que tenga que serlo, y nunca me de miedo servir a la verdad.
 

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