La oración de la rana es la obra filosófico-espiritual de Anthony de Mello, un jesuita indio, que según cuentan los que le conocieron desarrolló un nivel tal de autoconocimiento y reflexión que dejaba a la mayoría de los intelectuales y sabios que lo conocian boquiabiertos.
Destacan de su personalidad su cercanía a los demás, su sentido del humor y su reflexibidad y apertura al universo; todas características que como él mismo decía estaban en él por un único motivo: una búsqueda constante de autenticidad. Antes de morir, el 2 de junio de 1987, dejo elaborados los 2 tomos que componen esta Oración de la Rana, en ellos recoge diversas historias y reflexiones en torno a temas como el amor, la religión, la paz, el yo, la educación, la iluminación, las relaciones humanas, la verdad, la oración,… todas ellas, historias de diferentes culturas y épocas, con una intención muy concreta: demostrar que vivamos donde vivamos y seamos quienes seamos no somos muy diferentes los unos de los otros, ni son diferentes nuestros comportamientos, lo que hay son sólo diferentes puntos de vista.
Es por ello, y por mi indudable vocación destinada al pensamiento y a la siembra intelectual, que os voy a dejar un par de historias para que las leaís, y si os interesan pues leed los libros completos, si alguno se anima incluso puedo dejar mis ejemplares… Pues eso, que os voy a dejar un par de historias, la primera de ellas del libro 1, del capítulo Amor; y la segunda historia es del libro 2, del capítulo Naturaleza Humana.
La primera historia, además, se la dedicó especialmente a alguien que piensa que me preocupo demasiado de su persona, que se preocupa porque estoy pendiente de lo que le ocurre, y de sus preocupaciones. Para tí, si lees esto, sabes que esto lo dirijo a tí, y que esta historia te la dedico… porque soy así. ¡Qué le vamos a hacer!
 
Libro 1. Amor: – Mi amigo no ha regresado del campo de batalle, señor. Solicito permiso para salir a buscarlo.
                      – Permiso denegado, replicó el oficial. No quiero que arriesgue su vida por un hombre que probablemente ha muerto.
                      – El soldado, haciendo caso omiso de la prohibición, salió, y un ahoramás tarde regresó mortalmente herido, transportando el
                        cadáver de su amigo.
                      – El oficial estab furioso: ¡Ya le dije yo que había muerto! ¡Ahora he perdido a dos hombres! ¡Dígames, ¿merecía la pena salir
                         allá para traer un cadáver?!
                      – Y el soldado, moribundo, respondió: ¡Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme:
                         Gracias… sabía que vendrías a por mí.
 
Libro 2. Naturaleza Humana:  Un niño negro contemplaba extasiado al vendedor de globos de una feria, el cual era, evidentemente, un excelente vendedor: en un determinado momento, soltó un globo rojo, que se elevó por los aires, atrayendo a una multitud de posibles jóvenes clientes. 
Luego soltó un globo azul, después uno amarillo, a continuación un globo blanco… Todos ellos remontaron el vuelo hacia el cielo hasta que desaparecieron. El niño negro, sin embargo, no dejaba de mirar un globo negro que el vendedor no soltaba en ningún momento. Finalmente, le preguntó: "Señor, si soltara usted el globo negro, ¿subiría tan alto como los demás?"
El vendedor sonrió comprensivamente al niño, soltó el crdel con que tenía sujeto el globo negro y, mientras éste se elevaba hacia lo alto, dijo: "No es el color lo que hace subir, hijo. Es lo que hay dentro"
 
 
…porque los seres humanos somos así…
Besos a todos

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