Tres horas…

¡Sí! Ese es el tiempo que pude disfrutar de Madrid. Baje a eso de las 7 de la tarde del regional que me llevaba de Cuenca a Madrid para transbordar al AVE. Cuando bajé dí gracias al cielo por sobrevivir, tenía la espalda echa polvo y la sensación de haber estado metida en una centrifugadora… La estación de Atocha me recibió con luz y sonidos de trenes que iban y venían, de personas que se reencontraban, de viajeros que como yo esperaban continuar su camino,…

Salí a la calle por la Avenida de Carlos V divisando al momento los dos ministerios que flanquean el Paseo del Prado, donde está el Museo del Prado, sólo pude verlo por fuera pero aluciné de todas formas, sobre todo, al ver que a mi llegada me recibían sonrientes los  ilustres pintores sevillanos Velázquez y Murillo. Seguí andando atraída por músicas que me eran conocidas, y cual no fue mi sorpresa al divisar ya cerca de la fuente de Neptuno a dos gaiteros que regalaban sus sones de marchas escocesas a todos los viandantes. Seguí andando hasta divisar a la Cibeles, aquí mejor no digo "ná" no era lo que me esperaba. Tras esto volví sobre mis pasos, pase por el Museo Thyssen, por el Barrio de las Letras, seguí hasta el Jardín Botánico y fui caminando despacio  hasta el Museo Reina Sofía, (¡qué descalabro arquitectonico, tanto eclecticismo no puede ser bueno!).

Hubo un momento que creí estar en Sevilla,… se ve que se han puesto de moda las obras públicas

La primera impresión de Madrid sobre mí, ha sido genial, me gustó el ambiente, me gustaron las calles, …

Volví a la estación de Atocha preparada para volver a Sevilla con una única pena: no haber tenido tiempo para acercarme a ver, aunque hubiera sido por un sólo minuto y sólo su fachada, el mítico, y para mí importante centro de la cultura nacional: el Libertad 8.

 

La próxima vez será… y no está el día de volver muy lejano

…espero

 


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